LAS VEGAS, NEVADA, 21 DE AGOSTO DE 2021.- El cubano Yordenis Ugás exhibió las más de cuatro décadas con las que Manny Pacquiao subió al ring de la T-Mobile Arena en Las Vegas para defender su cinturón mundial wélter de la AMB y, quizás, despedir del boxeo a la leyenda filipina.
El filipino comenzó la contienda presumiendo la velocidad que le hizo llegar hasta lo más alto del boxeo a mediados de los 2000. Pero Ugás solo requirió un asalto para ajustarse al tempo de Pacquiao y ejecutar su plan de pelea respaldado por la escuela cubana.
El jab fue un dolor de cabeza para Pacquiao, literalmente, y no permitió que pudiera meterse a la guardia de Ugás para lastimarlo con su velocidad y el poder que le conocemos.
Los contragolpes fueron cada vez más constantes a favor del cubano, quien con su alcance y el Padre Tiempo de su lado mantuvieron a raya la letal mano izquierda del rival.
El séptimo asalto fue el más explosivo para Pacquiao, quien se animó a soltar las manos, pero se llevó la peor parte por las combinaciones en corto del cubano.
La recta final de la pelea –rounds 9,10, y los dos de campeonato– confirmó que el tiempo es el peor enemigo de la Cruel Profesión. Pacquiao se mostró agotado y por momentos frustrado. Ugás punteó a base de jabs y golpes de poder más certeros.







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