Tanto “alboroto” se trae con la consulta ciudadana, con el objetivo de
enjuiciar a ex presidentes. Más bien, para decidir: si o no se procede a
esclarecer actos políticos del pasado, porque los ciudadanos tenemos
derecho a la justicia y la verdad.
Recién concluyeron las elecciones intermedias, de importancia tal, que
se calificó como la elección más grande de la historia, por el número de
puestos públicos en juego, y cuyo aparato logístico y financiero, no
resultó cosa menor. Ahora a menos de un mes de haberse celebrado
las elecciones aparece: Consulta popular.
En medio del debate, de que si es para enjuiciar ex presidentes, o que
significa “jalada” tal como lo sostuvo el señor de las botas, Vicente Fox,
frente a la posición del Presidente Andrés Manuel, en invitar a que se
participe en la decisión pública de enjuiciar a ex presidentes.
La justicia no se consulta, y el presente tiene retos mayúsculos que
debiesen ser analizados a la luz de las nuevas circunstancias, eso y
mucho más es lo que surge en la palestra de especialistas ante el
cuestionamiento de una agenda de temas sobre álgidos asuntos.
Ahora bien, participar en consulta, para ir o no ir contra ex mandatarios,
no es gratuita, sino 520 millones de pesos en su instrumentación,
además de cuando menos el 40% de la ciudadanía en edad de votar,
quien tendría participar para su validez.
Por otra parte, sin dejar de lado la importancia que tiene el tema de
hacer justicia, combatir la corrupción y eliminar la impunidad en nuestro
país, la escribidora reflexiono si esto de enjuiciar a ex mandatarios es lo
más conveniente en este momento de la vida pública que recién
concluyó un proceso electoral donde mirar hacia adelante y el futuro que
resulta incierto, a la luz de muchos otros males que hoy aquejan al
ciudadano de a pie. ¿Usted estimado lector, considera urgente y necesario que lo encuesten
para hacer justicia, a quienes en su momento pudieron hacer un mal
gobierno?
Los motivos los pudiera haber de sobra, sobre todo si tomamos en
cuenta la hegemonía y las prácticas a la usanza de muchos de nuestros
políticos de “ser intocables” por aquello del fuero constitucional.
Recordemos que hasta antes de la aprobación de eliminar la figura del
fuero precisamente durante el actual sexenio, exigía previo a proceder
además por ciertos delitos, no por todos como cualquier “cristiano” al
proceso precisamente de desafuero.
Cosa que además nunca pasaba,
excepto el famoso asunto en donde el entonces Jefe de Gobierno de la
Ciudad de México en 2005 y ahora nuestro Presidente, enfrentaba, por
supuesto desacato a una autoridad en virtud de la dilación en la orden
de suspensión de obra de una calle hacia un hospital en la capital de la
República. Así de ese tamaño.
No obstante, todo ello, la realidad por la que atravesamos hoy los
ciudadanos con la crisis económica, el tema de salud pública ante la
amenaza inminente de una tercera oleada del Covid-19; las más de 200
mil muertes, y la pérdida de empleos, como uno de los efectos
colaterales tal vez deberíamos estar pensando en la forma de poder
salir adelante lo más pronto posible ante tal debacle.
¿Qué se olviden entonces los actos del pasado, y nos centremos en el
mañana? De una cosa podemos estar seguros: el pueblo tiene memoria
y no existe mayor juicio que el de la historia, de ese mismo pueblo que
alguna vez los eligió. O usted ¿Qué opina?
La autora es Máster en Derecho Público. Doblemente Doctorada Honoris Causa. Abogada, Catedrática, Escritora yConferencista.

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