LO CLARO. Con tantas medidas precautorias, tantas bajas causadas por el
enemigo diminuto y mortal que ha sido por más de un año el COVID-19,
comenzamos a ver signos positivos que nos alientan en esta batalla desigual.
Esfuerzos plausibles de quienes gobiernan (vacunación y cuidados), hacen que
la educación sea uno de los primeros renglones en recuperar su estatus de
desarrollo.
El nivel universitario se declara dispuesto a esa evolución paulatina, asintiendo
con los alcances salubristas para comenzar con las clases presenciales.
La Universidad Autónoma de Tamaulipas así lo manifiesta, con la puesta en
marcha de su temporada de verano para los niveles de clase presencial que
aplique.
Una cantidad considerable de alumnado ya se alista con optimismo para
comenzar este primer encuentro de vuelta a la normalidad.
LO MUY OSCURO. Sí…
Sí es muy posible que detrás de los ataques que recibe la administración federal,
existan en muchas ocasiones intereses particulares.
Que desestiman o hacen ver que la crítica que debe ejercer la sociedad hacia
sus gobiernos, cae en descrédito en primera instancia.
Sí, también es verdad que quizá los 38 mil 444 millones de pesos que adeuda
CEMEX en impuestos a las arcas federales, 15 mil de TELMEX, 7 mil 500 de
SORIANA, 5 mil 200 de Wal-Mart, 1 mil 868 de Bachoco, 1 mil 531 de SEARS,
712 de Grupo LAMOSA, 254 de Azteca sean razones suficientes para tener en
contra a gran parte del empresariado que antes recibía condonaciones
extraordinarias de aquellos funcionarios otrora coludidos.
Los 214 mil 665 millones de pesos que registra ‘condonados’ el SAT de parte del
empresariado mexicano, hace dudosa la postura de desconfianza hacia esta
sociedad civil por las acciones de gobierno.
Sin embargo, es imprescindible –a pesar de estos hechos- el contrapeso de la
voz de la sociedad en la aplicabilidad de las políticas públicas y por supuesto,
del ejercicio del gasto público.
Basados en esta premisa recientemente se rompieron esquemas arcaicos. La
rendición de cuentas fue el eje central en la titularidad de los poderes que rigen
a este país.
Los hechos mal explicados en temas de corrupción inmobiliaria al más alto nivel
(Casa Blanca), dieron por consecuencia la exigencia de medidas obligatorias
para los gobernantes, a partir del ejercicio de Peña Nieto.
La 3 de 3 para funcionarios públicos y la mira puesta en el incremento patrimonial
de los familiares y red de amigos de los que detentan el poder, se convirtió en el
mejor instrumento del que la sociedad hoy dispone.
Por esa razón y buscando la objetividad e independencia de la sociedad para
exigir –no pedir- rendición de cuentas claras a los gobernantes, organismos
como Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad MCCI tiene razón de
existir.
E igual que cualquier organización ciudadana, su forma de financiamiento
observada –con la obviedad de su nombre- es transparente y fiscalizable.
Por esa causa resulta inexplicable el enojo de las autoridades (comenzando por
el mandatario nacional) que desestiman de entrada el esfuerzo de tales
organismos cuya finalidad primaria es ser un facilitador para clarificar y ‘blindar’
el ejercicio público de los recursos emanados de los impuestos.
Es decir. El escrutinio del gasto público que ausculta MCCI, su balance respecto
a cada señalamiento que hacen del actuar gubernativo, es sustentado con
pruebas que cada vez más inhiben las malas prácticas en los gobiernos.
Debería entonces ser aplaudido este instrumento por los gobernantes. De
cualquier color.
¿Su fuente de financiamiento? es sabido que la Agencia de los Estados Unidos
para el Desarrollo Internacional USAID –organismo internacional- apoya
precisamente el fiscalizar cuantas públicas y el ejercicio y transparencia de la
democracia en los países aliados.
Joe Biden recientemente declaró que incrementará el apoyo de su
administración a esos organismos con mayores recursos (58 mil 500 millones de
dólares) para que sean garantes de los valores democráticos y ahuyente el
autoritarismo. El apoyo del presidente norteamericano, es total.
Si en MCCI existen personajes que ‘le caigan mal’ a los auditados –como Claudio
X. González- no sería causa suficiente para desestimar el resultado de un
instituto ciudadano que persigue un fin común. La claridad.
Antes mejor, si a las corrientes ciudadanas existentes interesadas en contar con
mejores gobiernos se suma más sociedad civil, el resultado inmediato será un
gobierno ejemplar que ya no ocupe de observadores para que lleve a cabo su
trabajo.
Total, buscamos claridad, transparencia y que los recursos lleguen a quienes
menos tienen… No hay nada que ocultar.
COLOFÓN. Claro ejemplo de participación ciudadana, son los comicios
democráticos que permitirán la conformación de un nuevo Congreso de la Unión
que será tan plural, como lo fue el voto recientemente emitido. Somos una
sociedad participativa… que nadie dude de su sociedad.
[email protected]
@deandaalejandro

Discussion about this post