En los primeros días de Mayo, amanecimos con la noticia de que el grupo militante
palestino “Hamás”, quien controla la Franja de Gaza, disparó cohetes contra Israel,
después de que la policía israelí irrumpió la mezquita de Al Aqsa, donde “dispararon
balas de goma contra los palestinos que lanzaban piedras (BBC)”.
Dicha escalada bélica ha subido de tono, dejando como saldo 232 muertos del lado
de los palestinos y 12 bajas entre la población de Israel, aparte de los
“enfrentamientos que se dan en las calles de Jerusalén, Gaza y Cisjordania y los
miles de desplazados de sus hogares y que se encuentran en refugios (BBC)”.
A pesar de los enérgicos llamamientos del Consejo de Seguridad de la Organización
de las Naciones Unidas (ONU), para un alto al fuego, es muy difícil comprender la
complejidad del conflicto, incluso esta guerra de carácter regional, data desde hace
muchos lustros, vaya hasta cientos de años.
¿Qué motivaciones tiene Israel para dominar a Gaza? ¿Por qué el grupo militante
“Hamás” controla la Franja de Gaza? ¿Qué intereses mantiene Estados Unidos en
la zona de violencia? ¿Quiénes son los responsables de tanta muerte y
devastación? ¿Qué incentivos comerciales, étnicos y religiosos están en juego?
Del mismo modo, queremos saber, qué tienen en la cabeza Benjamín Netanyahu,
el primer ministro israelí y los dirigentes del grupo palestino Hamás, que al dar la
orden de atacar al enemigo, conocían que sobrevendría una venganza bélica de
manera inmediata, entretanto los únicos que pierden son los fenecidos y refugiados.
En la mente de esos personajes del Medio Oriente, al momento del ataque
concurren algunos “pecados capitales” como la soberbia, la avaricia, la ira y la
envidia, además de pensamientos negativos que denotan odio, rencor, mala fe y
rabia y presentan otras alteraciones psicológicas y cambios de estado de ánimo.
Esos hombres traen un infierno emocional, una guerra en su cabeza, creo que no
conocen el amor al prójimo, el respeto a las diferencias, la armonía social, la
felicidad colectiva y la paz interior, para esto, hay sociólogos que aseguran que “los
males del Siglo 21, son la pobreza, la indiferencia y la radicalización de las ideas”.
Este asunto me lleva a otro, por ejemplo en Tamaulipas durante el año 2020, hubo
223 suicidios, según revelan dependencias oficiales, destacando adolescentes,
hombres y mujeres jóvenes, personas maduras, unos eran padres de familia, otros
tenían hijos, una esposa o un esposo, un patrimonio propio y hasta un trabajo.
En plena temporada pandémica hay gente que se ha visto agobiada por el
desempleo, por falta de recursos económicos, por problemas con sus vástagos, por
diferencias conyugales y en donde estoy seguro, que el común denominador de
esas víctimas era el aislamiento social, la depresión y los diálogos fatalistas.
¿Qué pasó en la mente de esos 223 individuos (FGJT) para que tomaran esa trágica
salida? ¿Qué problemas tan grandes tendrían para no buscar otra alternativa?
¿Alguien de su entorno social y familiar tenía conocimiento de esa situación y por
qué no reveló los orígenes? ¿Qué estamos haciendo mal como sociedad civil?
Hay autoridades que lo único que hacen es contar los muertos, que se reflejan en
sus estadísticas de trabajo forense. ¿Pero qué con esos fallecidos? ¿Qué con sus
familias? ¿Qué con sus sueños? ¿Qué con su estilo de vida? ¿Qué con ese infierno
en su mente? ¿Qué con esa guerra de pensamientos? ¿Qué remediaron?
La invitación es a lograr un cambio de actitud, a construir un nuevo paradigma,
empujar a los jóvenes y niños, a adquirir hábitos de excelencia, a través del poder
de la palabra, por lo que agradezco de antemano, a los organizadores de la edición
“XV del Festival Internacional Palabra en el Mundo”, en su núcleo Tamaulipas.
Por eso aquí “bajo la Sombra del Árbol de la Paz y la Esperanza” ubicado en el
“Tec” Victoria, les comparto esta lectura motivacional y les cuento que México
requiere de personas que inspiren, que tengan empatía, que sean resilientes y que
no olviden las tres palabras mágicas, como son el amor, el perdón y la humildad.
Facebook: olimpobaezcedillo Twitter: @guiadelbien

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