LO CLARO. Desde este breve espacio analizaremos dos temas de alto
contraste, donde la tecnología juega el papel más importante.
Con gran entusiasmo nos encontramos con una información de muchísima
utilidad y –literalmente- al alcance de la mano.
El Laboratorio de Innovación y Transformación Digital por Mejores Gobiernos
en Latinoamérica (u-GOB Lab) reconoce meritoriamente a los mejores
proyectos de innovación pública precisamente para Iberoamérica.
Esta ocasión, tocó a la Universidad Autónoma de Tamaulipas tal
reconocimiento, al impulsar una aplicación para telefonía móvil “App covid para
autodiagnóstico”.
El investigador a cargo y la Universidad reciben el galardón, derivado de que la
aplicabilidad de la herramienta genera un diagnóstico de posible infección y
brinda alertas de autocuidado.
Innovación en salud que beneficia a la sociedad en general.
LO MUY OSCURO. El contraste o ‘la otra cara de la moneda’.
Sabemos desde hace mucho tiempo que existe la necesidad de generar una
cédula de identificación que permita a cada ciudadano ser un individuo único,
indivisible e imperturbable.
En otros países –como el vecino EE.UU.- manejan un documento al que llaman
“Real I.D.” y en él recuperan muchos de los datos personales de cada
ciudadano, como su número de seguridad social y es propiamente una tarjeta
de Identificación.
En otros países de ‘corte bolivariano’ le han dado nombres como ‘carnet de la
patria’ donde se aglutinan todos los servicios y prestaciones que recibe el
tarjetahabiente, como programas sociales por mencionar algunos.
Si en México tomamos como referencia que el único documento aceptable en
la mayoría de las instituciones es el que emite la autoridad electoral –el INE entonces sí estamos en aprietos al considerar que solo los ciudadanos en edad de emitir sufragio (y vigentes) cuentan con la posibilidad de ser reconocidos.
Los demás, hasta que cumplan edad de votar.
Todo suena bien, pues el anterior intento de ‘hacer una clave de identidad
UNICA’ a la que dieron por nombre CURP, no arroja resultados favorables
hasta hoy.
¿Por qué la crítica?
En diciembre pasado, 426 diputados (de un total de 500) aprobaron sin
cortapisas la nueva Ley General de Población; donde contiene entre otras
premisas, la nueva Cédula de Identificación Digital que incluye a su vez datos
biométricos de usted que serán resguardados por la autoridad competente.
Contiene información útil como la atención a cambios demográficos, de
mortalidad, fecundidad, migración internacional y otros dulces más.
Y mientras usted y yo compartimos esta amena charla, el Senado aprobó
desde YA una reforma a la Ley Federal de Telecomunicaciones con la finalidad
de obligar a los usuarios de la red de telefonía celular a registrar sus datos
biométricos (huella facial y digital e iris) so pena de cancelación de línea.
Sí, claro que la gente de bien no tenemos nada que esconder y ante el
requisito de la autoridad, es muy posible que participemos con el mejor agrado
cada uno de los millones de mexicanos que conformamos esta nación.
Pero… hoy; ¿Quién le da a usted una garantía de la salvaguarda de sus datos?
Este amigo suyo –de poco interés para nadie en cuanto al pobre patrimonio recibo a diario y a veces más seguido, la invitación telefónica de tiendas
departamentales, de bancos, de llamadas de extorsión –reportadas ante
autoridades competentes- derivado de la poca o nula observancia a los datos
personales del Claroscuro que han sido compartidos como si fuera candidato a
puesto de elección.
Ni es el momento más oportuno ni tampoco se ve algún modo de garantizar la
privacidad de los datos personales.
La obligatoriedad de parte de la cámara de representantes en contra de la
ciudadanía que los eligió, se traducirá quizá en repudio y protestas. A todos los
colores y formas políticas existentes. No importa el partido.
Ponen a prueba la paciencia ciudadana
COLOFÓN: La existencia de ese documento que identifique plenamente a
cada mexicano, es muy buena. El problema es la certidumbre actual de la
volubilidad de la secrecía. Cualquier buscador electrónico le responde con esta
frase “tus datos personales en el mercado negro por cien pesos”.
[email protected]
@deandaalejandro






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