Viene un nuevo ciclo escolar 2021-2022 iniciando este mes de febrero
el proceso para inscripciones, por cierto, todavía dentro del contexto de
la “nueva normalidad”, con semáforos rojos de la salud en un gran
número de Estados, lo que obliga a seguir haciendo uso de las
tecnologías de la información, acostumbrándonos cada vez más a la
digitalización como forma emergente de hacer las cosas, y que tal
pareciera llegó para quedarse ante lo que pudiéramos considerar la
enfermedad del siglo XXI.
A través del ordenador o dispositivos electrónicos los padres de familia
podrán iniciar los trámites de ingreso correspondiente. Y tomando los
educandos las sesiones clases en línea, por televisión o el WhatsApp al
que han tenido que recurrir los maestros para tener contacto con la
niñez y juventud estudiante ante la pandemia.
Por lo tanto, miles de niños, niñas y adolescentes, incursionarán o bien
darán seguimiento a respectivos estudios de nivel básico al matricularse
para que en el futuro inmediato puedan cursar preescolar, primaria o
secundaria con carácter además obligatorio y gratuito. También laico.
Pero lo que la escribidora, en esta ocasión pongo sobre la mesa del
análisis y reflexión es lo referente a la educación y los valores que inicia
de manera natural precisamente en el hogar. Y por otro lado, sin dejar
de tomar en cuenta que desde 2020 el hogar se ha vuelto además
escuela y oficina para muchos, lo que innegablemente ha provocado en
muchas familias episodios de estrés y en casos extremos violencia
intrafamiliar o problemas de trastornos a la salud mental como
ansiedad, insomnio, angustia, incluso hasta el suicidio como
problemática social ante la crisis emocional que consecuentemente ha
desatado la actual enfermedad SARS Co-V-2 por lo que ante nueva
normalidad, no en todas las familias alcanza para llevar un ambiente
armónico.
La educación y los valores que sabemos inicia en casa, aunado a una
educación escolarizada desde casa, donde los padres de familia,
debemos estar atentos ahora más que nunca, por estar más tiempo en
el recinto del hogar, a la práctica de ejemplos así como formación que
se le brinda a los menores hijos a través de hechos, forma de conducirse
en la vida, del respeto así mismos y a los otros, de tener y cumplir la
propia palabra, de ser honestos, de no hablar mal de nadie, de ayudar
al prójimo, de ser solidarios, de imprimirle valor a nuestras acciones
porque de este modo, estaremos educando de manera integral, y no
solo académicamente a nuestros hijos.
En este tenor se hace vital como
urgente a juicio de quien escribe que el sistema educativo reconsidere
la instrumentación de la educación formal, para que no se convierta en
medio de lo múltiple adverso que estamos viviendo, una carga más, sino
más bien seleccionar cuidadosamente los contenidos y enfoques a
través de un rediseño más humano, sensible y empático a la nueva
realidad que vive hoy nuestra sociedad y padecen las familias.
La preparación como herramienta para el futuro de las nuevas
generaciones, sigue siendo clave, pero en el estado de cosas en que
nos encontramos inmersos todos, debería replantearse con
lineamientos y estrategias que apunten hacia una mayor sensibilización
y humanización, así como elevar nuestra consciencia del mundo, mismo
que giró de hace un año a la fecha a un cambio de 360º. Por esto reitero
giremos nosotros también y fortalezcamos entre todos padres de
familia, maestros y autoridades educativas la EDUCACIÓN Y
VALORES EN LA NUEVA NORMALIDAD.
Claudia Heredia González. Máster en Derecho Público UANL Abogada UAT Catedrática y Escritora.
Activista Social por los Derechos Humanos y la Educación. Doblemente Doctorada Honoris Causa.
Fundadora de Vive Mejor Ciudadano A.C. Autora de: Mujeres y Hombres de Cambio. Historias de
Vida (libro) Nombrada recientemente Presidenta Regional del Norte de la República Mexicana, de la
Internacional Asociación de Empresarios y Ciudades Hermanas A.C.







Discussion about this post