La palabra como el título de hoy tiene como sinónimos: resultados, secuelas,
derivaciones, corolarios, efectos y más. En este espacio he de referirlos al fenómeno social
que ha afectado la salud pública mundial: El VOCID-19.
Exacto, me refiero a la Pandemia que identifica a los virus zoonóticos, que se
entienden son transmitidos de animales a personas y que los científicos los clasificaron en
la familia de virus causantes de enfermedades que van desde el resfriado común hasta el
síndrome respiratorio de Medio Oriente (MERS-CoV) así como el síndrome respiratorio
agudo severo (SARS-CoV).
Aunque existen varias hipótesis sobre el origen, hay pruebas muy concluyentes de
que el brote se originó en un mercado de pescados y mariscos de la ciudad de Wuhan,
China, según información emitida por las autoridades de aquél país.
Usted ha escuchado que los signos y síntomas de los infectados son: fiebre, dificultad
para respirar, pérdida del olfato y gusto, tos, estornudos, dolores musculares y de cabeza,
neumonía, en caso severo causa la muerte.
La historia de esta Pandemia registra que ya para el 21 de enero del año pasado
(2020), se habían identificado más de 300 casos solo en China, aunque también se
identificaron contagios en Tailandia, Japón, Corea del Norte y Estados Unidos.
Un descubrimiento temprano confirmó que el virus se contagia entre personas por vía
aérea. Es decir, por las partículas de saliva que se expulsan al hablar, por ello las
autoridades sanitarias de todos los países recomiendan el uso preventivo del cubre boca,
aunque algunos ciudadanos se sienten limitados y hasta hablan del uso obligatorio del
‘bozal’.
La política en salud pública en el mundo la determina la Organización Mundial d la
Salud (OMS) dependencia de la Organización de las Naciones Unidas (UNESCO), aunque
en cada país, su presidente, primer ministro o autoridad, son quienes finalmente determinan
qué y cómo hacerle en su país ante esta amenaza mundial.
Es innegable que hay presidentes como el de Brasil, Jair Bolsonaro, que no solo es
incrédulo, pese a que según los medios, ha sido infectado, pero a pesar de ello a menudo
aparece en público sin cuidar detalles como la distancia o el uso del cubre bocas.
El brasileño presidente no es único, por desgracia. En los Estados Unidos de
América, el presidente Donald Trump, también ha hecho público desprecio por el cubre
bocas e incita a sus seguidores a no usarlo.
En nuestro país, México, también el titular del Ejecutivo Federal, el tabasqueño
Manuel López, no solo se niega a usar el cubre boca, sino que su círculo cercano de
colaborares también omiten esta regla básica de la pandemia.
Uno de los descubrimientos al arrancar este 2021, es la revelación de una nueva cepa
del virus, que todo indica es mucha más rápida de contagio y muy veloz en el daño al
organismo humano.
En Tamaulipas se supo este fin de semana que un viajero internacional, llegó a la
ciudad fronteriza de Matamoros en un vuelo nacional y bajó infectado con la ‘Nueva Cepa
del COVID-19’ Los rumores son a que las autoridades no han logrado identificar al total de
pasajeros, por lo que se desconoce el número de infectados y su ubicación geográfica.
Con todo lo anterior suponemos que los contagios continuarán su multiplicación y los
fallecidos por el COVID-19 en el 2020, apenas serán el principio de lo que se avecina,
puesto que no solo son las autoridades (civiles, militares, religiosas, deportivas, pol´ticas,
etc.), también la ciudadanía es corresponsable de las consecuencias.
El caso de una mexicana, 30 años de edad, profesionista universitaria, con
certificación gringa de sus estudios y radicada en aquél país, viajó a la CDMX a las fiestas
decembrinas.
Lamentablemente el 28 de diciembre sus padres, un hermano, su sobrino y la suegra
de su hermano, resultaron positivos, incluyendo ella misma, aunque sus síntomas fueron
muy leves. El día 9 de enero, pese a estar infectada de COVID, voló de regreso a la tierra
gringa que le adoptó.
Somos nosotros como ciudadanos, lo necios, pero también son las autoridades que
permiten libremente ese traslado de personas con toda libertad, con el peligro del contagio
como en el caso de Matamoros y de la mexicana que se cita.
Consecuencias… si, muchas. Lo vivido en el 2020 apenas fue el arranque… no
espere que “la curva se aplane” pronto. Los ‘viejos’ de edad aseguran que por lo menos dos
años más estaremos con esta pesadilla.







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