Sin duda alguna los habitantes del planeta no
habían tenido un año tan difícil en todos
sentidos como el 2020 que está por terminar, y
los deseos de todos o la gran mayoría es que
termine ya aunque esto no garantice que los
males desaparecerán, pero si poder verse desde
otra perspectiva.
La pandemia de coronavirus incidió en todo lo
demás especialmente en la economía que
origino quiebra de negocios, desempleo y más
pobreza, “balconeando” a muchos gobiernos
que tomaron el asunto con frivolidad o pensaron
en no gastar para atemperar el daño.
El recuento es de proporciones incalculables
en unos países más que en otros, pues dependió
mucho de la capacidad de los gobernantes para
entregar buenos resultados y demostrarle al
pueblo que no se equivoco al elegirlos.
Sin embargo fueron pocos los que actuaron
con sentido se responsabilidad, y fue más
notoria la solidaridad de grupos o personas que
sin tener porque asumieren luchas en favor de
los que más necesitan.
Los mexicanos siempre han sido solidarios en
los momentos difíciles pero también saben
castigar a los gobernantes que fallan en
perjuicio del pueblo, y seguramente “les
pasaran la factura” cuando se presente la
oportunidad, y en el caso de México el pueblo
dirá si se actuó bien o mal en la elección del 6
de junio del 2021 considerada la más grande de
la historia.
En otro orden mientras los senadores y
diputados de Estados Unidos buscaban
concretar el apoyo del gobierno por un billón de
dólares para contrarrestar los efectos
económicos del Covid-19, proporcionando
asistencia a empresas y asignando dinero para
la distribución de las vacunas contra el
coronavirus, nuestros legisladores (salvo
honrosas excepciones) estaban más
preocupados por buscar apoyos para reelegirse
o saltar a otro puesto de elección popular, y
algunos ni siquiera se atrevieron a defender
recursos para aéreas prioritarias como sería el
de la salud.
Y mientras aquí el desempleo es galopante y
muchas empresas han cerrado sus puertas, en
Estados Unidos se anuncio un subsidio temporal
adicional por desempleo de 300 dólares
semanales, y pagos directos de estimulo de 600
dólares a la mayoría de los estadounidenses,
así como una nueva ronda de subsidios para las
empresas más afectadas, dinero para las
escuelas, para los proveedores de servicios de
salud y para inquilinos que enfrenten desahucio.







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