Aclaro con gusto que el tema de hoy no se refiere al nuevo partido político (Redes
Sociales Progresistas) -dicen es de la familia de la ex líder del SNTE, la comiteca, Elba
Esther Gordillo Morales-, autorizado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la
Federación (TRIFE).
El tema central de hoy, es referido a la falta de legalidad en México de las redes
sociales, donde sobresale Facebook y Twitter, empresas que ha declarado no intentan
calificar la información de los usuarios y, mucho menos, establecer políticas sobre la
libertad de expresión o lo que pudiera significar la verdad.
Facebook, afirman que en su plataforma cualquier expresión es correcta y no les
corresponde discernir si es verdad o no, porque la empresa se guía por los principios de la
Global Network Initiative (GNI), una Organización No Gubernamental (ONG) que
promueve la libertad de expresión, los derechos humanos, la libertad de prensa y la
privacidad digital entre empresas, gobiernos y otras ONG’s.
Sin embargo, las redes sociales han sido responsables directos, por esta “política de
libertad” o libertinaje, y hasta del incremento al acoso sistemático a una o varias personas,
tema ahora conocido como bullying y que ha llevado a muchos adolescentes, jóvenes y
hasta adultos a atentar contra su propia vida.
El bullying cibernético ha sido utilizado hasta por la delincuencia en temas como trata
de blancas, pornografía infantil, secuestro, etc., todo porque no hay regulación en este
sentido, pues los legisladores mexicanos se olvidan de contenidos neurálgicos que
amenazan insistentemente a la población de todas edades.
Es cierto que las redes sociales obligan a los usuarios para aceptar unas normas que
nunca se leen, pero que se aceptan y desde luego los administradores en ello basan la
autorización de ‘libertad’.
En fechas cercanas al Día Internacional de la Mujer 2020, hubo una fiebre disoluta
por ‘atacar’ a profesores del bachillerato y del sistema universitario como acosadores
sexuales y no solo se exhibía, sino que del mismo Facebook se obtuvieron imágenes hasta
familiares del supuesto acosador.
Ese Mujeres 2020, publicaron textos como: “Sentí como que me desnudaba con la
mirada… me miró los pechos lujuriosamente… me dijo si me daba raid… que le
acompañara al hotel…” y todo lo que usted quiera… ¿Pero eran verdades?
Considero que si los hechos son afirmativos ¿por qué las ofendidas no acudieron a las
autoridades escolares o judiciales para acusar a los acosadores? Supongo fueron mentiras y
fue la venganza por una calificación o la euforia del momento.
Hubo ofendidos que, ante la negativa vaga de Facebook de sancionar de alguna forma
a las difamadoras porque “… no encontró elementos válidos para su queja” prefirieron
cerrar esta red social.
La compañía hace la acotación de que existen excepciones: “no permitimos
contenidos que puedan poner en riesgo físico o económico a las personas, que intimiden
usando discurso de odio, o que pretendan ganar dinero en Facebook mediante engaños”,
explican en un comunicado.
En noticias falsas de las redes sociales como Facebook, la aplicación comenta que la
seguridad y la lucha contra este hecho son importantes y hace un resumen de la forma en la
que en a lo largo y ancho del mundo ha bloqueado portales falsos. De acuerdo con el portal,
la red social con la mayor participación en México, hasta la fecha han removido 652
páginas que violaban sus políticas de seguridad.
El periodista Rubén Vázquez de la Revista Forbes, asegura que las noticias y
tendencias falsas en México, durante el pasado periodo electoral, se difundieron
masivamente fake news y compañías como Victory Lab enarbolaban la bandera de
las noticias y tendencias falsas.
Escribe @sincreatividad, en su artículo ‘Regulación de las Redes Sociales y Libre
Expresión’, que Carlos Merlo, director de Victory Lab, explica que colocar una sola noticia
falsa implicaba una enorme cantidad de esfuerzos técnicos y humanos; además de
presupuestos que superaban los millones de pesos.
Memes, tendencias artificiales y fake news corrieron como pólvora en redes sociales
durante el pasado proceso electoral en México… y también el dinero que se necesitaba para
construirlas, lo que detona la pregunta si las plataformas no se dieron cuenta de la enorme
cantidad de capital que se invertía para promocionar sitios con información falsa.
En conclusión: la ausencia de un marco legal de las redes sociales en México y en
algunas partes del mundo, se prestan para muchas cosas, entre ellas las citadas y de temas
electorales en una muy clara trampa política digital.







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