ESTADOS UNIDOS.- Miercoles 7 de Octubre El regreso del presidente Donald Trump a la Casa Blanca mientras se recupera del coronavirus aumentó la ansiedad ya elevada de muchos de los periodistas asignados para su cobertura.
Tres reporteros dieron positivo por COVID-19 en los últimos días mientras cubrían una Casa Blanca descrita como laxa, en el mejor de los casos, en el seguimiento de los consejos básicos de seguridad, como el uso de mascarillas. El malestar ya había aumentado el lunes con la noticia de que la secretaria de prensa Kayleigh McEnany había dado positivo.
Después de que un helicóptero lo trasladara el lunes por la noche a la Casa Blanca, Trump dio una imagen que difícilmente podría ser tranquilizadora para las personas que trabajan allí: de pie en un balcón se quitó la mascarilla antes de dar vuelta para ingresar a la residencia.
Después del anuncio de McEnany del lunes, el corresponsal jefe de Fox News en la Casa Blanca, John Roberts, pasó parte de la tarde esperando afuera de un centro de atención de urgencia para saber el resultado de su propia prueba. Él había asistido a una sesión informativa de McEnany el jueves pasado. Ella no usaba cubrebocas, y tampoco uno de sus asistentes que luego dio positivo, y Roberts estaba sentado cerca de ambos. La prueba de Roberts, para su alivio, dio negativo.
El periodista calificó el episodio de un inconveniente, pero entre los reporteros se estaban extendiendo emociones más fuertes. La corresponsal de American Urban Radio Networks, April Ryan, dijo que le enfurecía que Trump y su equipo hubieran arriesgado la salud de sus colegas. Kaitlan Collins, de CNN, opinó que era “irresponsable, en el mejor de los casos”.

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