Nuestro mundo, nuestra sociedad, muchas familias viven en
constante división, en constantes discusiones que afecta la buena
convivencia.
Y este domingo, en las lecturas de la Palabra de Dios escritas en
la Biblia son una invitación de parte de ese Dios, – Padre lleno de
misericordia – para que vivamos en armonía para vivir en paz y felicidad.
La primera lectura tomada del profeta Isaías, 56, 1. 6 – 7, dice: “A
los extranjeros que se han adherido al Señor para servirlo, amarlo y
darle culto, a los que guardan el sábado sin profanarlo y se mantienen
fieles a mi alianza, los conduciré a mi monte santo y los llenaré de
alegría en mi casa de oración”.
En la segunda lectura tomada de la carta de san Pablo a los
Romanos, dice: “Porque Dios no se arrepiente de sus dones ni de su
elección”.
En el texto evangélico tomado del que fue escrito por san Mateo,
15, 21 – 28: “Una mujer cananea le salió al encuentro y se puso a gritar:
Señor, hijo de David, ten compasión de mí. Mi hija está terriblemente
atormentada por un demonio”. Y después de un diálogo entre Jesús y
la mujer cananea Jesús le dice: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se
cumpla lo que deseas”.
La voluntad y el deseo de la cananea era que su hija se curase, y
se curó. Dios siempre quiere nuestro bien, todo aquello que es bueno
para nosotros y nos hace mejorar. Lo único que se nos pide es lo mismo
que pidió a la mujer cananea: tener fe en Él. Cuando la fe inspira
nuestros deseos es cuando Dios nos da lo que necesitamos y pedimos.
El texto evangélico de este domingo es un buen ejemplo que nos
enseña a acercarnos a Jesús con sencillez y fe para pedir lo que
necesitamos. Hay que cumplir la voluntad de Dios por la fe que tenemos
en Él.
Les invito a orar con el Padre Nuestro, deteniéndose en la frase
“Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”. Dios es Padre bueno,
que nos dará lo que pedimos porque realmente lo necesitamos.
Se puede orar con palabras del Salmo 66: “Que te alaben, Señor,
todos los pueblos. Que los pueblos te aclamen todos juntos. Que nos
bendiga Dios y que le rinda honor el mundo entero”.
Que la paz, el amor y la alegría del Buen Padre Dios permanezcan
siempre con ustedes.
Obispo Antonio González Sánchez







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