Este viernes 14 de Agosto, tras haber ocurrido 137 días de los 366
que compone este 2020, después de que se hiciera la declaratoria de
emergencia sanitaria por covid-19 en México, se contabilizaron 55 mil
908 defunciones por la más terrible de las enfermedades de que se
tenga registro en los últimos tiempos.
Basta decir que los números no mienten, son fríos y nos hablan de la
realidad por la que nuestro país ha atravesado en los últimos meses,
que llevamos viviendo este confinamiento social. Verdadera tragedia
de desproporcionadas dimensiones; que incluso rebasa al evento más
mortífero del que se tuviera conocimiento hasta nuestros días: el
terremoto del 19 de septiembre de 1985, que cifró en 40 mil muertos.
Si tomamos en cuenta los 126. 2 millones de habitantes según INEGI
hasta 2018; por lo que el número de personas que oficialmente se
tiene registro de fallecimiento, representa algo así como cerca del 5%
de la población que a cinco meses ya no está con nosotros.
Por ende, se dice que una pandemia, desastre, guerra, hambruna o
situación análoga a la que estamos viviendo México y el mundo,
diezma a la población, y ahí tiene usted que está cumpliendo su
objetivo.
Un minuto de silencio entonces, es rendir sentido homenaje a la
población que ha perecido por el virus letal, pero también debe ser un
recordatorio para quienes estamos con vida; valorarla y agradecerla es
lo mínimo que podemos hacer por seguir en pie no obstante las más
desafiantes circunstancias. Si usted está leyendo esto, estimado lector
es uno de ellos.
Sin embargo con la pandemia, no solo se han perdido vidas humanas,
sino también han muerto miles de empleos, la crisis económica ha
provocado que mucha gente, en menor o mayor grado viva escases y
profundas necesidades, eso también es “morir lentamente”
Por otra parte el teletrabajo, las tecnologías digitales, y con ello una
revolución digital voraz, que se ha adueñado de un momento a otro de
la humanidad, en el que por cierto, creará aún mayor marginación, si
esto es como dicen algunos llegó para quedarse, entonces otro
minuto de silencio, por las formas tradicionales de hacer las cosas.
En efecto, México vive luto y desolación, por estos hechos que
provocan en la vida de las personas y familias, tristeza y dolor ante la
pérdida de alguno o muchos de sus familiares, eso dentro de todo, es
de las más graves pérdidas, aunque no las únicas como lo reflexiona
la escribidora.
Que si son tiempos de unidad, ante la muerte de los 55 mil 908
personas que hasta el día de hoy se ha llevado el SAR CoV-2, pues
todo parece indicar que ni ante eso, suavicen la relación entre los
gobiernos federal y de los Estados (sobre todo los del norte) y con ello
muriendo también la cordialidad, concordia, buenos oficios, así como
la buena comunicación en aras del bienestar general.
En fin, por la pandemia, y los acaecidos y todo el negro panorama que
los ciudadanos estamos pasando en muchos aspectos. Un Minuto de
silencio.
La autora es Máster en Derecho Público Egresada UAT- UANL. Abogada, Ex Catedrática, Escritora
y Conferencista. Fundadora de Vive Mejor Ciudadano A.C.







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