El principal temor de la gente es el llamado aislamiento, inclusive ahora las familias
se están distanciando por los efectos del COVID-19, donde se ven
preocupaciones, recelo, asombro, malestar, desconfianza, conversaciones
negativas, estrés, enfermedades, dolor y muerte.
Para esto entrevisté a una joven profesionista de nombre Liz Báez, graduada
recientemente de Ingeniería Biomédica de la ULSA Victoria y quien quiso contar un
poco sus inquietudes ¿Liz, cuáles son las mayores preocupaciones de los jóvenes
en esta temporada?
Liz cuenta que en la actualidad “para el joven es complicado conseguir un
empleo, igual que establecer conexiones de trabajo o de negocios, es difícil lidiar
con el estado emocional de la gente, provocado por el Coronavirus y/o las
contrariedades económicas mundiales”.
“Una compañera egresada de mi universidad de la capital de Tamaulipas, quien
tuvo el honroso primer lugar por su promedio escolar, en este momento se dedica
a fabricar y vender al menudeo, repostería fina, galletas, brownies y cheese cakes,
entre otras delicias”, comentó.
De por si antes de la pandemia del SARS-CoV-2, la economía de Cd. Victoria ya
mostraba signos de una larga recesión, que hoy se ha potenciado con los altos
niveles de desempleo, con el cierre temporal de establecimientos comerciales y
onerosos gastos médicos, ocasionados por las enfermedades crónicas y el dengue.
Por ejemplo en la plataforma electrónica “LinkedIn”, piden a los nuevos
profesionistas por lo menos 5 años de experiencia, en algunos casos solicitan un
avanzado perfil de especialización en una rama de la investigación, lo que genera
impotencia y desánimo, dada la situación, es un viacrucis conseguir un empleo.
Te cuento que “me llena de temor vivir la experiencia de trabajar en el área de
COVID-19, ya sea de médico, enfermera, paramédico, laboratorista, ingeniero
biomédico, trabajadores sociales y afanadores, puesto que ellos están muy
expuestos al peligro de contagiarse, de infectar a su propia familia y a la muerte”.
Como está detenido el programa del Seguro Popular en la entidad, observo que
no hay atención médica oportuna, no hay fármacos para personas que padecen
enfermedades degenerativas y menos hay apoyos para los que requieren la
medicina especializada.
Para Liz Báez también es preocupante que “existe gente que no cree en el COVID19, desafortunadamente hay individuos que se niegan a adoptar las medidas de prevención, como el cubrebocas, la toma de temperatura y no respetan las disposiciones de Salud, en materia de cuarentena, a veces sólo por capricho”.
En la Ciudad de Nueva York, por su dinámica social y empresarial, sus residentes
ya están cansados de mantenerse en el confinamiento, provocando ansiedad,
frustración, enojo y resentimiento, trayendo consigo que los hombres quieran salir
a las calles, a hacer su vida como era antes y romper el encierro.
A la distancia, en el mundo se vislumbra que la sociedad actual, está metida en una
gran burbuja de humo, de incertidumbre, de ignorancia, de sospechas y de culpas,
en las escuelas, las iglesias, los gobiernos, las entidades educativas, los sindicatos
y los periódicos, no encuentran las respuestas, a muchas preguntas.
Una inquietud mayor entre las familias es el poder adaptarnos a esa nueva
normalidad, donde la gente se ha retirado de la base, no hay convivencia social y
esto puede influir para que los seres humanos se vuelvan retraídos, quizá
enajenados y perdidos en la desesperanza.
En este momento Liz Báez les comparte su visión “unidos los habitantes de nuestro
país, podemos sobrellevar este fenómeno que ojalá dure poco y a pesar de todas
las contrariedades, los jóvenes tienen que aceptar su realidad, en el que solamente
el estudio, el trabajo, el conocimiento y las actitudes positivas harán la diferencia”.
Facebook: olimpobaezcedillo Twitter: @guiadelbien







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