Muchas anécdotas tiene el viejo líder
campesino Agustín Turrubiates Zúñiga, pero la
frase que solía repetir cuando se tomaba alguna
decisión “a la trompa talega” era que “la carne
no está en garabato por falta de gato”, con lo
cual ejemplificaba y justificaba la acción.
Hoy en la praxis política en los municipios
principalmente donde los alcaldes son la
instancia más cercana a los ciudadanos, se
alargan o se olvidan decisiones que se
consideran “de cajón”, pues la mayoría ve que
esa sería la solución a malos servicios públicos
o falta de atención en las ventanillas para
atender a la población.
Y esa práctica se manifiesta en mayor o
menor medida lo mismo en Victoria que en la
frontera o en la zona conurbada, pero también
en el altiplano o en la costa, por lo que sería
muy útil que la sabiduría popular y el sentido
común de gentes como Turrubiates estuviera
presente.
Agustín Turrubiates fue policía la mayor parte
de su vida y cumplió su sueño de ser el
Comandante en Victoria en 1978, tras terminar
su gestión como diputado local en la 49
Legislatura de Tamaulipas.
Formó parte también de la dirigencia de la
Liga Agraria, y en instancias federales y
estatales relacionadas con el campo, fue
Regidor del Ayuntamiento de Victoria y Juez de
Paz, cuando no había la obligatoriedad de que
fuera abogado.
En otro orden y hablando de alcaldes son muy
pocos los que están realizando obras de
beneficio colectivo en sus respectivos
municipios, y no sabemos si los demás han sido
incapaces para hacer las gestiones en los sitios
indicados o les cerraron las puertas que
naturalmente repercutirá en su futuro político,
aunque lamentablemente será la población la
que sufra las consecuencias de la falta de obras
y atención.







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