Cd. De México, 13 de Julio del 2020.- En la carretera existen muchas situaciones que provocan la desesperación entre los conductores, pero encontrarse con una serie de semáforos en rojo, es una de las más temidas junto con las retenciones. Llega a ser muy irritante, sobre todo, cuando te tienes que detener cuando no hay ningún otro vehículo o persona por la zona. No obstante, los semáforos contribuyen en gran medida a regular el tráfico en las ciudades y, como cualquier otro aparato tecnológico, su invención tiene una curiosa historia detrás y un significado más que razonable.
El semáforo se remonta al origen de los trenes, apareciendo el primero de ellos a finales de la década de 1860, tal y como recuerdan desde el portal Gasexpress. Cinco años después, el ingeniero inglés John Peake Knight, encargado de diseñar sistemas de señales para la red de trenes de su país, se le ocurrió la idea de utilizar un sistema de semáforo de brazos en posición horizontal para indicar stop o inclinado para indicar siga, de día y de noche se instalaba una luz roja a gas para detenerse y luz verde para avanzar.
En agosto de 1914 se creó el primer semáforo de la historia, tal y como lo conocemos hoy en día.
El color amarillo fue elegido como una transición para el color rojo, que significa una advertencia para comenzar a reducir la velocidad y brindar paso a los peatones. Y, por último, el verde que, significa que los vehículos tienen vía libre y que el paso está permitido. De hecho, el verde también tiene una buena longitud de onda, aunque muy por debajo del rojo y el amarillo.

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