Cd. De México, 10 de Julio del 2020.- La campanilla está ahí, al fondo de la garganta, y parece que no la recordamos hasta que sufre algún tipo de inflamación y comienza a dolernos. El resto del tiempo, no acapara demasiado nuestra atención.
La campanilla, denominada en realidad úvula, es una pequeña masa carnosa situada en la mitad del borde posterior del paladar compuesta de tres músculos: el tensor y el elevador del paladar, y el propio músculo de la úvula.
En general, se considera que no posee una función concreta, sino que se trata más bien de un órgano vestigial filogenético que, en su día servía para algo.
Aun así, se reconoce que contribuye a evitar que la comida suba de la boca a la nariz y se dirija hacia la garganta, previniendo la asfixia. Y también favorece, con su ligero movimiento hacia delante y hacia atrás, que la garganta se mantenga lubricada y húmeda. Algunos idiomas como el francés, además, utilizan los sonidos que ayuda a articular la úvula en su fonética.
Pero en cualquier caso, no son funciones propiamente suyas y pueden realizarse perfectamente sin ella. Hay personas a las que, por motivos de salud, la úvula se les extirpa y esto no afecta en absoluto a su calidad de vida.

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