Ucrania reanudó el 30 de octubre sus ataques con drones contra instalaciones petroleras rusas, luego de una pausa de casi dos semanas. La ofensiva provocó incendios y daños en complejos industriales de la región de Samara, al suroeste de Rusia, en un nuevo episodio de tensión por la infraestructura energética de ambos países.
El viceprimer ministro ruso, Alexandr Novak, reconoció que fueron atacadas tres refinerías y un complejo de procesamiento de gas y productos petroquímicos. Sin embargo, aseguró que los sistemas de defensa antiaérea respondieron y que las empresas trabajan para reforzar la protección de sus instalaciones.
Una refinería de Rosneft fue alcanzada en Samara
Uno de los puntos afectados fue la refinería de Novokúibyshevsk, propiedad de la petrolera rusa Rosneft. Videos difundidos en redes sociales mostraron una columna de humo negro y fuego en las instalaciones después del ataque nocturno.
El gobernador regional, Viacheslav Fedorishchev, confirmó que la zona fue atacada con drones. Reportes posteriores señalaron que dos personas murieron, aunque las autoridades no ofrecieron inicialmente un balance detallado de los daños materiales ni de las afectaciones a la producción.
La refinería tiene capacidad para procesar millones de toneladas de petróleo al año y produce distintos combustibles y derivados. Por ahora, no existe una evaluación independiente que permita determinar cuánto de su operación quedó interrumpida.
Rusia advierte posibles efectos en el mercado de combustibles
Novak advirtió que los ataques podrían reducir los volúmenes de diésel que Rusia tenía previsto exportar. El funcionario señaló que el país había enviado alrededor de 510 mil toneladas durante octubre y contemplaba aumentar los envíos en noviembre.
La preocupación se extiende al mercado internacional, debido a que Rusia es un proveedor importante de combustibles. No obstante, el impacto real dependerá de los daños en las instalaciones y del tiempo que requieran las reparaciones.
El ataque ocurre en medio de tensiones por una tregua energética
La ofensiva se produjo después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presionara a Kiev para detener los ataques contra instalaciones energéticas rusas, debido a su posible efecto sobre los precios de los combustibles.
El Kremlin descartó que la reanudación de estas operaciones ponga en riesgo las conversaciones trilaterales de paz entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos. Mientras tanto, ambos países continúan atacando infraestructura estratégica en territorio contrario.
Fuente: CNN en Español.

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