“Mientras viva, tú también vivirás para siempre en mi recuerdo”
Anónimo.
En nuestro país se celebra con mucho júbilo y afecto el día dos de noviembre o Día de Muertos.
Con anticipación las familias preparan su altar para aquellos seres queridos que partieron haciendo una conmemoración muy emotiva, trayendo al altar sus imágenes, acompañadas de sus comidas preferidas y cosas que eran de su agrado.
Hay que reconocer que los mexicanos somos muy creativos en esta celebración, haciendo que el mundo entero vuelva su atención a lo largo y ancho del territorio por este motivo.
Destaca la Festividad de muertos en el Lago de Pátzcuaro y la Isla de Janitzio que en este año se celebra de forma oficial del 23 de octubre al 2 de noviembre teniendo su punto cumbre durante la noche del 1 al 2 de noviembre.
La noche del día primero las familias se reúnen en el cementerio de la Isla para velar a sus difuntos. Las tumbas se adornan con miles de velas encendidas, arcos de flores de cempasúchil, comida, fotografías y ofrendas.
Lo mágico de esta celebración es que los pescadores tradicionales navegan en esa noche por el Lago de Pátzcuaro en sus canoas con redes que llevan antorchas o velas encendidas, haciendo una imagen única de la cosmovisión purépecha donde las ánimas regresan esa noche para tener un momento de convivencia.
Cabe destacar que en esta celebración hay un profundo respeto espiritual para aquellos que se adelantaron al viaje del más allá.
Ese día recordamos con mucho amor y cariño a nuestros difuntos a lo mejor con un altar, una oración o trayendo a la memoria su vida, sus enseñanzas, anécdotas.
Lo importante es recordar que el dos de noviembre el cielo se une con la tierra.
“Brille para ellos la eterna luz, Amén”
PAZ Y BIEN

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