La nube híbrida se mantiene como una de las arquitecturas más utilizadas por las organizaciones. Según el State of the Cloud Report 2026 de Flexera, el 73% de los participantes opera con entornos híbridos, una proporción que aumentó tres puntos porcentuales respecto del año anterior.
Migrar sistemas a la nube no siempre implica abandonar toda la infraestructura tecnológica que una empresa mantiene en sus instalaciones. Para muchas organizaciones, la alternativa consiste en combinar distintos entornos según las necesidades de sus aplicaciones.
El State of the Cloud Report 2026, elaborado por Flexera a partir de una encuesta internacional a 753 profesionales, muestra que el 73% de las organizaciones consultadas utiliza arquitecturas de nube híbrida.
El dato refleja una tendencia de adopción internacional, aunque no representa específicamente a las empresas mexicanas.
¿Qué es una nube híbrida y cuándo conviene utilizarla?
Una nube híbrida es una arquitectura que combina infraestructura privada con servicios de nube pública, permitiendo distribuir aplicaciones y datos entre distintos entornos.
Puede resultar conveniente cuando una empresa necesita conservar determinados sistemas en infraestructura propia y, al mismo tiempo, utilizar servicios públicos para ampliar su capacidad de procesamiento o desarrollar nuevas aplicaciones.
Por ejemplo, una compañía manufacturera mexicana podría mantener sistemas conectados directamente con su operación industrial y utilizar la nube pública para analizar información de distintas plantas.
Una organización del sector comercial podría conservar temporalmente una aplicación heredada mientras desarrolla nuevos servicios digitales en una plataforma cloud.
La elección depende de las características de cada sistema. Una arquitectura híbrida no garantiza automáticamente menores costos ni mejor rendimiento.
Por qué las empresas mantienen distintos entornos
Existen aplicaciones que requieren cambios importantes antes de trasladarse a la nube.
Algunas dependen de equipos especializados o de sistemas operativos antiguos. Otras necesitan conexiones con infraestructura física que continúa funcionando en las instalaciones de la empresa.
En estos casos, una migración gradual puede permitir que los equipos actualicen componentes sin interrumpir toda la operación.
También intervienen factores económicos. Trasladar una aplicación puede implicar costos de adaptación, transferencia de datos y nuevas herramientas de administración.
Por esta razón, antes de migrar conviene evaluar qué sistemas pueden trasladarse directamente y cuáles necesitan modificaciones.
La estrategia puede contemplar mantener temporalmente determinadas cargas de trabajo fuera de la nube pública.
La migración requiere evaluar cada aplicación
Una migración cloud empresarial comienza con un diagnóstico de aplicaciones, dependencias, costos y riesgos operativos. A partir de ese análisis se define qué sistemas conviene trasladar, modernizar o mantener en su entorno actual.
En México, empresas como Itera Process, que ofrece servicios de migración cloud con AWS, contemplan evaluaciones iniciales y planes de migración adaptados a las cargas de trabajo de cada organización.
La empresa también presenta servicios relacionados con modernización y operación de infraestructura cloud.
Este tipo de proyectos requiere establecer mecanismos de respaldo y procedimientos para recuperar los servicios si aparece un problema durante el traslado.
En aplicaciones que atienden clientes de forma continua, la planeación también debe considerar los periodos en que pueden realizarse cambios sin afectar las operaciones.
Los costos y la seguridad siguen siendo desafíos
El informe de Flexera identifica la administración de costos como una preocupación para el 85% de los encuestados. La seguridad aparece en el 82%.
En un entorno híbrido, ambos asuntos pueden volverse más complejos porque los recursos se distribuyen entre distintas plataformas.
Una empresa necesita conocer qué aplicaciones utiliza, quién puede acceder a ellas y cuánto cuesta mantenerlas en cada ubicación.
También debe revisar las conexiones entre sistemas y las responsabilidades de administración.
Para organizaciones mexicanas que manejan información de clientes, la ubicación de los datos y las condiciones contractuales de los proveedores forman parte de las decisiones de arquitectura.
Sin embargo, utilizar una región cloud ubicada en México no garantiza por sí mismo el cumplimiento de todas las obligaciones legales aplicables.
La nube híbrida también requiere operación continua
Después de una migración, los sistemas necesitan supervisión y ajustes.
Los equipos de tecnología deben verificar el rendimiento de las aplicaciones y revisar el consumo de recursos para detectar configuraciones que ya no responden a las necesidades del negocio.
En entornos híbridos, también resulta necesario mantener inventarios actualizados y establecer criterios comunes de seguridad.
El informe de Flexera muestra que la adopción de estas arquitecturas continúa creciendo, pero también advierte que la coexistencia de distintos entornos aumenta las exigencias de administración.
Para las empresas que planean modernizar aplicaciones durante los próximos años, la decisión de migrar dependerá tanto de las capacidades técnicas disponibles como de los costos de mantener cada sistema en su ubicación actual.

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