El Gobierno de México anunció nuevas acciones legales tras la muerte de un connacional de 56 años en un centro de detención migratoria de Laredo, Texas. El fallecimiento ocurrió el sábado 17 de octubre y fue confirmado por las autoridades mexicanas, que solicitaron una investigación para esclarecer las circunstancias del caso.
La presidenta Claudia Sheinbaum informó que la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) da seguimiento al caso y mantiene comunicación con los familiares. Con este fallecimiento, suman 18 mexicanos muertos bajo custodia o durante operativos migratorios estadounidenses desde el 20 de enero de 2025, según el recuento citado por las autoridades.
El hombre fue identificado por medios estadounidenses como Emiliano Andrade Covarrubias. Personal del Centro de Procesamiento Río Grande lo encontró inconsciente durante una revisión de seguridad y solicitó asistencia de emergencia, pero los intentos por reanimarlo no tuvieron éxito.
De acuerdo con lo informado por la familia, el mexicano padecía diabetes e hipertensión y habría enfrentado dificultades para recibir atención médica durante su detención. Sus familiares solicitaron que se investigue si existieron omisiones en los cuidados que necesitaba.
Hasta el momento, la causa oficial de la muerte no había sido determinada. Por ello, los señalamientos sobre la atención médica y las condiciones de su detención deberán esclarecerse mediante las investigaciones correspondientes.
México exige una investigación y anuncia acciones legales
La Secretaría de Relaciones Exteriores informó que el Consulado General de México en Laredo activó los protocolos de protección consular, estableció contacto con los familiares y les brinda asistencia.
Además, el Gobierno mexicano anunció que presentará una denuncia ante el fiscal del condado de Webb para solicitar que se esclarezca el fallecimiento y se determinen posibles responsabilidades. También pedirá que se garantice el acceso de los representantes consulares a los centros de detención migratoria para vigilar las condiciones de los connacionales.
El caso vuelve a generar preocupación por las muertes de mexicanos en instalaciones migratorias estadounidenses y aumenta la presión diplomática para que las autoridades de ese país transparenten las investigaciones y garanticen la atención médica de las personas detenidas.

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