Un intenso temporal de lluvias torrenciales golpeó Estambul, Turquía, provocando inundaciones en viviendas, comercios, carreteras y pasos subterráneos. Las corrientes de agua arrastraron vehículos, dejaron a conductores atrapados y ocasionaron graves afectaciones en la movilidad de una de las ciudades más pobladas del país.
Las precipitaciones comenzaron durante la noche del martes y se intensificaron el miércoles 14 de octubre de 2026. Ante la emergencia, las autoridades desplegaron miles de trabajadores y equipos de rescate, mientras los servicios de emergencia recibieron más de 2 mil 500 reportes relacionados con inundaciones, desprendimientos de tierra y personas en peligro.
Las zonas más afectadas registraron acumulaciones de lluvia superiores a los 190 litros por metro cuadrado. En el distrito de Beykoz, las corrientes de agua invadieron calles y propiedades, mientras varios automóviles fueron arrastrados y algunas personas necesitaron ayuda para salir de áreas inundadas.
El temporal también provocó fuertes congestionamientos viales, interrupciones en algunos servicios de transporte público y daños en viviendas y establecimientos comerciales. La situación obligó a las autoridades a suspender las clases y recomendar a la población que evitara los desplazamientos que no fueran indispensables.
Los reportes posteriores elevaron la gravedad de la emergencia: al menos dos personas habían fallecido y otras tres resultaron heridas, según la información publicada por medios turcos y agencias internacionales. Associated Press informó además del hallazgo de una tercera víctima mortal y de cuatro personas reportadas como desaparecidas.
Autoridades despliegan miles de efectivos ante el riesgo de más lluvias
Para atender la emergencia, las autoridades movilizaron a más de 8 mil efectivos municipales, junto con vehículos y equipos especializados. Los rescatistas realizaron evacuaciones, auxiliaron a personas atrapadas y trabajaron para reducir los riesgos en las zonas donde el agua alcanzó viviendas y vías de circulación.
Las autoridades también pidieron a los habitantes evitar las calles inundadas y mantenerse alejados de pasos subterráneos y zonas donde las corrientes pudieran aumentar repentinamente. El riesgo es especialmente elevado cuando el agua cubre las calles, porque puede ocultar alcantarillas abiertas, cables eléctricos y otros obstáculos.
El pronóstico meteorológico advertía que las precipitaciones podían continuar durante el jueves, por lo que los equipos de emergencia permanecían atentos a nuevas incidencias. La evolución del temporal y las condiciones de las zonas afectadas serían determinantes para el regreso a las actividades habituales en la ciudad.

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