La Unión Europea aprobó un nuevo paquete de sanciones contra 1,569 personas y entidades vinculadas con el complejo militar-industrial de Rusia, en lo que representa la mayor ampliación de este tipo de medidas desde el inicio de la invasión a Ucrania en febrero de 2022.
La decisión busca limitar la capacidad de Moscú para fabricar armamento y mantener sus operaciones militares, en particular mediante el suministro de componentes utilizados en misiles, drones y aeronaves. Al mismo tiempo, los gobiernos europeos reiteraron su respaldo al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en medio de las diferencias con el mandatario estadounidense Donald Trump.
Sanciones apuntan a la industria militar rusa
El paquete aprobado por los ministros de Exteriores de los 27 países miembros contempla 826 empresas y 743 personas, de acuerdo con el Consejo de la Unión Europea.
Más de la mitad de los objetivos están relacionados con la cadena de producción de misiles balísticos y el suministro de componentes esenciales para los sistemas de armamento rusos.
Las medidas incluyen la congelación de activos dentro de la Unión Europea y la prohibición de viajar al territorio comunitario para las personas sancionadas. Con estas incorporaciones, el bloque eleva a cerca de 4,600 el número de personas y entidades incluidas en sus listas relacionadas con la guerra.
La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, defendió la decisión y sostuvo que Europa mantendrá la presión sobre Rusia hasta que exista un compromiso real para poner fin al conflicto.
Europa respalda a Zelenski en medio de las críticas de Trump
El anuncio también se produce en un contexto de tensiones entre Washington y Kyiv. Trump ha cuestionado las decisiones de Zelenski y ha insistido en la necesidad de celebrar elecciones en Ucrania, pese a que el país continúa bajo la ley marcial por la guerra.
Kallas recordó que la legislación ucraniana impide celebrar elecciones mientras continúe el conflicto y señaló que aumentar la presión sobre Moscú podría contribuir a crear las condiciones para avanzar hacia una solución.
Por su parte, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, afirmó que la Unión Europea mantendrá un frente unido y continuará respaldando los esfuerzos para detener la guerra.
Diferencias entre Europa y Estados Unidos
Las nuevas sanciones también evidencian las diferencias entre los aliados occidentales sobre cómo presionar a Rusia. Mientras la Unión Europea defiende endurecer las medidas contra el Kremlin, en Washington se han planteado cambios en la política relacionada con el suministro de energía y el apoyo militar a Ucrania.
El posible alivio de algunas restricciones al diésel ruso ha generado preocupación entre funcionarios europeos, quienes consideran que reducir la presión económica podría debilitar los esfuerzos para frenar la ofensiva rusa.
Pese a las diferencias, los envíos de armamento a Ucrania mediante el programa PURL, en el que los aliados compran equipo militar estadounidense para cubrir las necesidades ucranianas, continuaban en marcha, según lo señalado por la OTAN.
Con este nuevo paquete, la Unión Europea busca reforzar su presión económica y militar indirecta sobre Rusia, mientras persisten las incertidumbres diplomáticas y no se concreta una salida definitiva a la guerra.

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