La posibilidad de una tregua energética entre Rusia y Ucrania quedó en duda luego de que autoridades ucranianas denunciaran nuevos ataques contra instalaciones eléctricas, incluido un bombardeo contra una central termoeléctrica en la región de Járkov, después de que el presidente estadounidense Donald Trump anunciara un supuesto acuerdo para suspender este tipo de ofensivas.
El Kremlin evitó confirmar que Moscú hubiera aceptado la propuesta y sostuvo que su objetivo es alcanzar un acuerdo de paz duradero, en lugar de establecer una pausa temporal en las hostilidades.
El nuevo episodio incrementó las dudas sobre el alcance de la iniciativa de Washington, pues Ucrania afirmó que los ataques contra su infraestructura energética continuaron pese al anuncio estadounidense.
Kremlin evita confirmar el acuerdo anunciado por Trump
El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, señaló que los contactos continúan y que el Gobierno de Moscú informará cuando tenga una posición oficial que comunicar.
Peskov reiteró la postura del presidente Vladímir Putin de que Rusia busca una paz duradera y no solamente un cese temporal de los combates.
El anuncio de Trump se produjo después de que el mandatario estadounidense afirmara que ambas partes habían aceptado dejar de atacar sus respectivas infraestructuras energéticas. Sin embargo, el Kremlin no confirmó públicamente que hubiera aceptado las condiciones anunciadas por Washington.
La falta de detalles y de una confirmación formal dejó sin aclarar cómo se aplicaría la supuesta tregua, cuánto duraría y qué mecanismos existirían para verificar su cumplimiento.
Ucrania denuncia ataques contra instalaciones eléctricas
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, denunció que las fuerzas rusas atacaron una central termoeléctrica en la región de Járkov, en el noreste de Ucrania, además de otras instalaciones energéticas.
Las autoridades ucranianas señalaron que los bombardeos ocurrieron después del anuncio de Trump y cuestionaron que Moscú mantuviera las ofensivas mientras se hablaba de una posible suspensión de los ataques.
También se reportaron agresiones contra infraestructura en otras zonas del país. Los ataques han elevado la preocupación por la continuidad del suministro eléctrico y los daños a instalaciones esenciales, en un contexto en el que Ucrania se prepara para afrontar los meses de frío.
La denuncia de Kiev fue respaldada por reportes de agencias internacionales, aunque la situación de la tregua continúa sin una confirmación bilateral clara.
La tregua energética enfrenta dudas sobre su cumplimiento
La propuesta de Trump busca frenar los ataques contra instalaciones que producen o suministran energía, como centrales eléctricas y refinerías de petróleo. Este tipo de infraestructura ha sido un objetivo recurrente durante la guerra, con consecuencias para los servicios básicos y la actividad económica.
Ucrania ha señalado que está dispuesta a detener los ataques contra instalaciones energéticas rusas si Moscú hace lo mismo con los objetivos ucranianos. Sin embargo, Kiev ha advertido que necesita claridad sobre los términos y garantías de cualquier acuerdo.
Por ahora, no existe una confirmación pública de Rusia que permita dar por formalizada la tregua anunciada por el presidente estadounidense. Los nuevos ataques denunciados por Ucrania ponen en duda que la iniciativa se esté aplicando y mantienen la incertidumbre sobre las posibilidades de reducir las hostilidades.
La evolución de los contactos diplomáticos y las declaraciones de ambos gobiernos serán determinantes para conocer si la propuesta puede convertirse en un compromiso efectivo o si la guerra continuará afectando la infraestructura energética de ambos países.

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