“La pequeña semilla sabía que para crecer necesitaba ser cubierta con tierra, enterrada en la obscuridad y luchar por alcanzar la luz” Anónimo.
En algunas zonas del país hay un árbol que produce unas flores hermosas, su nombre es Lluvia de Oro.
En donde vivo hay dos grandes y frondosos árboles, que en plena Primavera (abril-mayo) se cubren de hermosos racimos de flores amarillas que cuelgan como una cascada de luz y color. Es un espectáculo muy bello verlos florecer.
Esta etapa de floración es muy corta (por eso son tan apreciados) pues con las primeras lluvias, estas flores caen.
Durante el resto del año estos árboles se cubren de hojas verdes muy tupidas proporcionando sombra y frescor a su alrededor.
La semana pasada florecieron varios racimos de flores, lo cual me sorprendió gratamente y a la vez me hizo preguntarme: ¿Qué pasó con estas semillas?
Mi primer pensamiento al respecto es que les “faltó” algo que como dice la frase que inicia esta reflexión: toda semilla requiere tierra, agua, sol y el reto de florecer por si sola.
O estas semillas se quedaron en un dulce sueño hasta que de pronto como si fuera un cuento de hadas fueron despertadas por un amado secreto que las hizo florecer.
A lo mejor lo hicieron para distinguirse de sus hermanas flores y decidieron dar sus bellas flores en cascada cuando ya nadie las esperaba y de esta forma dar la sorpresa de deleitarnos de nuevo con un hermoso paisaje.
Es todo un misterio… el asunto es que el día de hoy entre las tupidas hojas se asoman de nuevo, los racimos con flores amarillas, todo un deleite.
Eso pasa con algunas personas que en su juventud no pintaban para nada bien, ni estudio, ni trabajo, menos compromisos afectivos.
Simplemente para ellos (as ) la vida era una fiesta o aventura y cuando menos se esperaba, cuando todo mundo pensaba que eran un bueno (a) para nada, surgen en todo su esplendor dando la sorpresa a propios y extraños.
Hay un tiempo para todo y creo que este principio se aplica perfectamente.
Cada quién florece en su momento, unos en forma “normal”, otros de manera extraordinaria, pero finalmente todos damos “frutos”.
PAZ Y BIEN

Discussion about this post