Estados Unidos comenzó a trasladar drones MQ-9 Reaper desde África hacia países de Sudamérica, en una operación que amplía el uso de tecnología militar estadounidense en la lucha contra los grupos dedicados al narcotráfico.
De acuerdo con información citada por The New York Times, las aeronaves fueron movilizadas hacia Colombia y Ecuador, donde pueden utilizarse principalmente para tareas de vigilancia, reconocimiento y seguimiento de objetivos.
Los MQ-9 Reaper son aeronaves no tripuladas de gran autonomía. Están diseñadas para realizar misiones de inteligencia y vigilancia durante varias horas, además de contar con capacidad para transportar armamento.
En el caso de Ecuador, autoridades del país han confirmado la presencia de dos drones estadounidenses, que ya realizan operaciones dentro de su espacio aéreo.
El despliegue ocurre mientras Washington incrementa su cooperación militar con gobiernos latinoamericanos para combatir a organizaciones relacionadas con el tráfico de drogas.
Los drones permiten obtener información sobre movimientos, rutas y posibles objetivos sin exponer directamente a pilotos estadounidenses en las labores de vigilancia.
Washington amplía sus operaciones contra el narcotráfico
El traslado de los Reaper representa un cambio importante en la estrategia estadounidense, debido a que estas aeronaves anteriormente eran utilizadas de manera habitual en operaciones de vigilancia y combate en África y Medio Oriente.
Según el reporte, parte de estos recursos fueron desplazados hacia Sudamérica para apoyar las operaciones contra organizaciones criminales.
La presencia de los drones también coincide con un incremento de las acciones estadounidenses contra embarcaciones sospechosas de transportar drogas en aguas internacionales.
El comandante estadounidense para gran parte de Latinoamérica, general Francis L. Donovan, ha planteado la posibilidad de ampliar las operaciones y dirigirlas también contra objetivos ubicados en tierra.
Esta posibilidad ha generado preocupación entre especialistas, debido a las consecuencias que podría tener una expansión de las operaciones militares.
Uno de los principales puntos de debate es cómo se identificarían los objetivos y qué mecanismos existirían para evitar afectaciones a civiles.
También existe preocupación por la reducción de capacidades estadounidenses en África, donde los drones Reaper son utilizados para vigilar y combatir a grupos armados.
El despliegue en Sudamérica muestra así una mayor participación de Washington en operaciones de seguridad regional, mientras los gobiernos involucrados buscan enfrentar el crecimiento de las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas.
Por ahora, no se ha informado públicamente el número total de drones trasladados ni todos los detalles de las futuras operaciones, por lo que el alcance exacto del despliegue todavía no está completamente definido.

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