Esa gran colaboración existente entre el Gobierno del Estado de Tamaulipas y la Universidad Autónoma de Tamaulipas, que se da en pleno ejercicio de sus atribuciones, además del significado institucional que tiene, porque nunca como ahora esa coincidencia positiva favorece el desarrollo de las regiones, genera impactos positivos bidireccionales.
La determinación del gobernador, doctor Américo Villarreal Anaya, de respaldar a la Universidad que encabeza el médico Dámaso Anaya Alvarado permite una mayor amplitud en los compromisos de colaboración y, desde luego, en el crecimiento de la UAT.
En lo referente a la participación con la administración gubernamental, la Universidad trabaja con una buena parte de las secretarías del gabinete, alrededor del 70 por ciento para ser exactos, y lo hace mediante proyectos conjuntos, como el relacionado con el gusano barrenador del ganado, en coordinación con la Secretaría de Desarrollo Rural.
Otros están bien direccionados hacia el turismo, en colaboración con la dependencia de esa especialidad; otros más con la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno y, no se diga, con la Secretaría de Economía en asuntos relativos a denominaciones de origen y marcas.
De la misma forma, en los grandes proyectos y con la visión estratégica del gobernador Villarreal Anaya, la UAT interviene en el impulso a los litorales mediante actividades como la protección de especies marinas y el cuidado de los ecosistemas; asimismo, participa en temas relacionados con los puertos, tanto marítimos como el de Matamoros, y el puerto seco de Victoria, que se encuentra en proceso de configuración, en el entendido de que la colaboración institucional se da tanto en el ámbito de la investigación como en el académico.
También es de beneficio para la Universidad el hecho de que existan estrategias exitosas como la de seguridad pública. El clima de seguridad, la certidumbre y el desarrollo que vive la entidad han abonado a la confianza ciudadana, misma que se refleja en el aumento de la matrícula escolar en bachillerato, licenciatura y posgrado.
La Autónoma de Tamaulipas registra en este ciclo escolar alrededor de 45 mil alumnos inscritos para avanzar en su preparación académica, y ello no es producto de la casualidad, sino de un trabajo conjunto entre el Estado y su Universidad.
Con el respaldo del titular del Poder Ejecutivo y la sinergia que existe día a día a favor de la transformación de Tamaulipas, el crecimiento de la UAT ya no se detiene y el propósito es redoblar el trabajo para que cada vez más jóvenes ingresen a las aulas y, al concluir sus programas educativos, se conviertan en parte de quienes impulsarán la productividad de las regiones y los sectores.
Durante el diálogo con representantes de medios de comunicación, Anaya Alvarado hizo ver que la UAT tendrá un cierre de año sólido, al tiempo que subrayó la importancia de trabajar en equipo con el Gobierno del Estado y concretar su intervención en los proyectos estratégicos que benefician a los tamaulipecos.
Los otros
En la Fiscalía General de Justicia del Estado de Tamaulipas, el titular, maestro Jesús Eduardo Govea Orozco, designó al licenciado Ricardo Rodríguez Ortiz como nuevo fiscal de Distrito en Victoria, ello para fortalecer la estructura operativa y jurídica, cuyo efecto permitirá mejorar la atención a la ciudadanía y consolidar acciones a favor de una procuración de justicia eficiente y cercana a la sociedad.
El nuevo funcionario es egresado del Instituto de Ciencias y Estudios Superiores de Tamaulipas y cuenta con formación de posgrado en Derecho, con terminal en Juicios Orales. Sabe por experiencia de asuntos de justicia, porque ha sido agente del Ministerio Público y auxiliar jurídico, además de haber trabajado en la Dirección Jurídica de la Secretaría de Administración.
De manera paulatina, el fiscal general de Justicia del Estado ha reforzado el equipo de colaboradores y, aunque uno que otro ha llegado con grandes expectativas, si tuviera que hacerse un recuento, a lo mejor le salen debiendo al fiscal, cuando menos por la confianza que depositó en ellos.
El pleito público en el que se han enfrascado el presidente de la Junta de Gobierno del Congreso del Estado, diputado Humberto Prieto Herrera, y su paisano, ex panista como él, Carlos Peña Ortiz, alcalde de Reynosa, tendrá que terminar cuanto antes, porque quien resulte más perjudicado será el legislador, ya que quiere ser alcalde de aquella ciudad, en tanto que el otro no tiene nada que perder.
Los señalamientos que haga Peña Ortiz suenan más a provocación que a verdad o a pleito. El asunto es que el diputado se engancha de inmediato, por la incomodidad que le genera sentirse atacado. Además, no son tiempos de pleitos políticos y menos con un alcalde que va de salida, tanto de la alcaldía como de la política.
No obstante, a ello, en gustos se rompen géneros, así que habría que prepararnos para un exhibicionismo innecesario, pero exhibicionismo al fin, que terminará en las urnas. Cada quien allá mismo, en Reynosa, pero en diferente nivel: Prieto Herrera por la alcaldía, si es que no se le atraviesa en el camino su compañera legisladora Magaly Deándar Robinson, y Peña Ortiz por la diputación federal; el primero por el Partido Movimiento Regeneración Nacional y el segundo por el Partido Verde Ecologista de México.

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