El servicio Prime Air comenzó a operar en Richardson, un suburbio ubicado al norte de Dallas, y permite que determinados productos sean entregados directamente mediante drones.
Sin embargo, algunos residentes aseguran que la presencia constante de las aeronaves se ha convertido en una molestia cotidiana. Los vecinos describen el sonido como parecido al de un enjambre de abejas y señalan que los drones pueden escucharse durante buena parte del día.
Algunos habitantes incluso han comenzado a registrar los vuelos. De acuerdo con reportes locales, hay zonas donde se han contabilizado decenas de sobrevuelos en un solo día, aunque la cantidad puede variar considerablemente entre distintos sectores.
Las quejas se concentran especialmente entre quienes viven cerca del centro de distribución desde donde despegan los drones. Algunos vecinos también han expresado preocupación por la privacidad y por el impacto que los vuelos frecuentes tienen en sus actividades al aire libre.
Amazon defiende el servicio mientras continúan las quejas
Los drones de Amazon pueden transportar paquetes de hasta cinco libras, unos 2.3 kilogramos, y realizar entregas en aproximadamente 30 minutos. El programa forma parte de la estrategia de la compañía para ampliar las entregas aéreas a cientos de comunidades estadounidenses.
Amazon sostiene que los comentarios de los clientes sobre Prime Air son mayoritariamente positivos y que menos del 1 % de las consultas recibidas este año estuvieron relacionadas con el ruido. La empresa también afirma que el sonido de los drones en tierra es breve y comparable con el de un automóvil que pasa cerca.
No obstante, habitantes de Richardson mantienen que la frecuencia de los vuelos hace que el ruido sea más perceptible de lo que sugieren esas cifras. Autoridades municipales han mantenido comunicación con Amazon para analizar posibles medidas que permitan reducir las molestias, aunque la regulación de las operaciones aéreas corresponde principalmente a la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA).
El caso de Richardson muestra uno de los desafíos que enfrenta la expansión de las entregas mediante drones: equilibrar la rapidez del servicio con las preocupaciones de las comunidades que se encuentran debajo de las rutas de vuelo.

Discussion about this post