“Hoy es un nuevo comienzo y tienes el poder de cambiar tu historia personal”
Disfrutaba de un momento de descanso en un parque cercano a casa y de la nada, se sentaron dos jóvenes en la banca donde yo me encontraba.
Saludaron y se pusieron a platicar como si yo no existiera, más bien uno de ellos fue el que comenzó la plática, el otro solamente le contestaba con monosílabas, si, no.
Ya tengo un año en el Centro de Rehabilitación, me ha ido bien, pues ya me puedo comprar mi propia ropa y acabo de adquirir un celular que voy a pagar en mensualidades.
En sus manos tenía una bolsa de dulces, de esos que regalan los jóvenes cuando andan pidiendo ayuda económica para el lugar en donde viven.
Siguió platicando: Yo todavía no me animo a subirme a un autobús urbano, hablar con los pasajeros compartir mi experiencia y pedir dinero. Mi estrategia es abordar a una sola persona y entablar una conversación sobre el porqué estoy solicitando la ayuda y sobre todo porque no quiero que él o ella, caigan en mi situación y me va bien, pues generalmente me dan una buena ayuda.
Supongo que su acompañante era como supervisor o algo parecido pues como dije anteriormente, dejaba que el otro se desahogara.
Solamente le pregunto ¿Y cómo lo haces?
Primero les platico el “antes” de caer en las garras del vicio, que era un joven como tantos otros, con trabajo, pareja y una pequeña bebé.
En una reunión de amigos, uno de ellos me ofreció la droga.
(El cristal es una droga sintética y estimulante muy adictiva conocida químicamente como metanfetamina. Se ve como pequeños trozos de piedra brillante o polvo blanco).
Cuando la consumí me atrapó la sensación de euforia y mucha energía. Me sentía en las nubes y dueño del mundo.
Cuando pasó el efecto quedé agotado, no dormí, sin hambre y con el corazón muy acelerado. Tuve que buscar al que me la había ofrecido para escapar de nuevo a ese mundo de fantasía, donde yo era el rey.
Y sin saberlo fui cayendo a un mundo de miseria y violencia, mi pareja me corrió de casa, lo mismo pasó con mi trabajo, y la verdad, no me importaba nada, solamente pensaba en volver a drogarme.
Toqué fondo, vivía en la calle, me alimentaba de lo que encontraba en los botes de basura, quería morir.
Un día llegaron al lugar donde yo me encontraba unas personas del Centro de Rehabilitación. Me ofrecieron ayuda si yo quería, para volver a empezar de nuevo, inmediatamente les dije que sí.
No ha sido fácil, hay momentos en que quisiera dejar todo y volver a la evasión, pero recuerdo todo lo que sufrí y más que nada quiero recuperar a mi familia y volver a ser una persona de bien.
Tengo metas, planes, proyectos y estoy decidido a cumplirlas.
Espero en Dios que ese joven con ayuda salga pronto a ver la luz.
“Los hombres pueden elevarse sobre los escollos de sus propios fracasos”
Tennyson: In Memoriam
PAZ Y BIEN

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