Una de las construcciones más emblemáticas y legendarias de la colonia Mainero, es el puente de la calle Juan B. Tijerina sobre el Río San Marcos. Recordemos que los antecedentes de las primeras construcciones de puentes en este lugar se remontan a mediados de junio de 1901, cuando la sociedad civil y el gobierno organizaron una Jamaica o Kermesse en la Plaza Principal de Ciudad Victoria. En el proyecto inicial, las Juntas Directiva y de Mejoras Materiales incluían el ensanche de la calle Zaragoza.
Vale decir que los puentes representan un factor de unión, pero también dividen; comunican y al mismo tiempo generan ausencias; son punto de encuentro, pero también escenario de despedidas y tristezas. Durante más de cien años, a través del Puente de la Colonia Mainero han transitado sueños, tropiezos, viajes sin retorno, recuerdos, triunfos, abandonos y destinos. Por todo esto los vecinos del célebre sector donde alguna vez aterrizó el aviador Francisco Sarabia, tienen razón cuando comparan este espacio para peatones y automóviles, con otros puentes de categoría internacional. Por ejemplo, el Golden Gate de San Francisco, Brooklyn de Nueva York, el Tower colgante de Londres o el puente de Tampico.
La Unión Hace los Puentes.
1923 fue un año difícil para la economía de los victorenses y el gobierno municipal. Sin embargo, los victorenses no quitaron el dedo del renglón para construir un puente en la calle 8. A través del periódico La Raza, sus promotores entre ellos su director Francisco Arreola Rosales convocaron a todas las clases sociales a una campaña de cooperación. “Reina gran entusiasmo porque esta importante mejora, llegue a feliz término…Que trata en síntesis de unir la Colonia Mainero con esta ciudad, por medio de un puente de mampostería de magnífico aspecto y sólida construcción… ”
Bajo estas circunstancias el presidente municipal Antonio Castro, envió una iniciativa a todas las corporaciones, cámara de comercio, sociedades mutualistas, clubes, grupos obreros y sociedad civil para nombrar comisiones y recabar fondos económicos. Así lo había establecido el edil días antes, cuando después de un amplio estudio el cabildo aprobó por unanimidad el importante proyecto. Entre otros aspectos se contemplaba la utilización de los mejores materiales, para su mejor construcción.
Presupuesto y costos
La situación se complicó al llegar al punto económico. La única salida y más práctica fue levantar una cooperación entre ellos los empleados de gobierno, quienes disfrutaban de un salario seguro y mejores ingresos. Dentro de la recaudación el gobernador César López de Lara prometió donar una buena cantidad.
Mientras convocaban a los ingenieros a presentar un proyecto, se acordó que el dinero fuera depositado en el banco. Por esos días se celebró la promulgación de la Constitución Mexicana de 1917 en la Plaza Hidalgo con un programa musical que incluía
las piezas “Viva López de Lara. Marcha de Marciano Cárdenas; Payasos -Fantasía-; La Traviata -Verdi-; Gente Alegre -vals de Roberto Valsfedt-; Los Mosqueteros -Wagner-; Aires Nacionales Mexicanos -Ríos Toledano- y Chaparrita -Canción Popular.”
Los Primeros Voluntarios
Como era de esperarse, a los pocos días de publicado el exhorto la solidaridad de los victorenses se reflejó de inmediato. Los primeros resultados fueron posible con la participación de los primeros capitalinos que aportaron económicamente: José Desdier, Abraham G. Manzur, Vicente Chapa, Lázaro Vázquez, Cipriano Cumpeán, Francisco Terán, Martín Wong y el gobernador General César López de Lara quien donó 400 pesos, no especifica si de su bolsa o del erario público.
Por su parte entre los ediles y empleados del municipio figuran: Antonio Castro, Jesús López, Enrique H. Menéndez, Lic. Tomás Guillén Peña, Catario Pérez García, Manuel L. Méndez, Andrés de la Garza, Bernardo Zorrilla, Carlos N. de Cácares, José S. Longoria y Andrés Guzmán. No debemos pasar por alto que en aquellos años, la moneda metálica circulante estaba acuñada en oro y plata.
Por lo visto, el periódico La Raza tomó como suyo el proyecto del puente de la Mainero. En marzo del año citado, presenta en primera plana la lista de colaboradores encabezada por Daniel García Cerda, Silvestre Carvajal de León, Bernardino Lara, Antonio Nava, José Luna, Tomás Ramírez y otros. Respecto a los vecinos de la Mainero, vale mencionar a Pedro Ruiz, José Castillo, Rogelio Quintanilla, Venancio Lara, Pedro García, Manuel Guevara, José Pérez, Manuel Díaz Pérez, Gerónimo Sánchez, Jorge Lara, Vicente Torres, Rodrigo Badillo, Luis Nava y otros. Según el periódico El Eco del Obrero, para 1926, continua la recolección de fondos.
Cuando se Inauguró el Puente
Respecto al año de inauguración del puente, aún no se cuentan con información de fuentes precisas. Se infiere que probablemente esto sucedió entre 1926 y 1927, si consideramos que para 1928 durante el informe de gobierno correspondiente de enero a junio de ese año, se mencionó lo siguiente en el contexto de la construcción de la Carretera Nacional “…simultáneamente se dio principio a la de un puente de concreto armado con el objeto de ligar la Colonia Mainero con esta capital… para la construcción de este puente la Comisión Nacional de Caminos, proporcionó todo el fierro de refuerzo. Esta obra no obstante ser de sólida construcción y de haberse ejecutado con los adelantos de la ciencia, se llevó a cabo por esta administración resultando con un costo menor de la mitad de lo que cobraba la Compañía contratista a quien se pidió presupuesto.”
Más todavía, en una de las fotografías que existe del referido puente se aprecian varios postes de electrificación, es decir corresponde alrededor de 1928 cuando se inauguró el servicio de luz eléctrica en la Colonia Mainero. El mismo Emilio Portes Gil gobernador en esa época dice en sus memorias Raigambre de la Revolución en Tamaulipas que uno de los ingenieros participante en la obra del puente era Alfonso García Benítez, Jefe del Departamento de Fomento en Tamaulipas.

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