En la estadística todos los partidos políticos y todos los candidatos a un puesto de elección popular tienen la misma probabilidad de ganar una elección, en la estadística no existe alguien superior o inferior en una contienda electoral. Es uno de los principales supuestos matemáticos en que se sustenta la teoría estadística.
Sin embargo, la realidad política y electoral casi siempre indica otro desenlace, aunque la teoría diga que todos tienen la misma probabilidad de ganar una elección, la posibilidad real es otra, casi siempre existe un favorito para que triunfe al final de una campaña electoral.
Uno de los cargos que se elegirán el próximo año 2,027 en México es la de Diputado Federal, la ciudadanía seleccionará como quedará integrada la próxima Cámara Baja, que son en total 500 Diputados.
Haciendo un cálculo somero, sin entrar en grandes detalles, se puede asumir que el centro, sur y sureste del país lo ganará la alianza Morena-Partido Verde-PT y en gran parte del norte y occidente de México triunfará la oposición PRI, PAN y MC; es decir que Morena y aliados tendrán el 60% de votos y el 40% la oposición.
Por lo que una de las posibilidades es que la Cuarta Transformación (Morena-Verde-PT) conserve la mayoría calificada en la Cámara de Diputados y otra posibilidad es que obtenga la mayoría simple, pero no la mayoría absoluta o calificada.
La mayoría calificada le sigue garantizando al Poder Ejecutivo los cambios a la Carta Magna o a la Constitución de la República, si obtiene la mayoría simple el Poder Ejecutivo sólo puede hacer cambios a las leyes secundarias, hacer decretos y aprobar los presupuestos anuales de la Nación.
Uno de los principales errores de la mayoría de los políticos y “analistas electorales” es que parten de realidades estáticas, como si la política y las preferencias electorales no tuvieran un movimiento o un cambio de valores en las preferencias por los partidos políticos y candidatos.
Un elemento político a considerar es que en esta elección no se va a elegir Presidente/a ni Senadores/as de la República, por lo que habrá una participación electoral menor, con un rango entre el 10% y el 15% menos, es decir que en la elección Presidencial del 2,024 la participación electoral fue del 61.04%, en esta elección intermedia se espera una participación entre el 51% y 46%.
El nivel de participación electoral en México no va a ser homogéneo, más bien será heterogéneo, por ejemplo, en los 17 Estados donde se elegirán Gobernadores/as y que también elegirán Presidentes7as Municipales, la participación electoral será alta, por arriba del 50%, quizás alcance el 55% en algunos casos.
Pero en los Estados donde únicamente se elegirán Diputados y Ayuntamientos la participación electoral será en promedio al 50% o menos, esto dependerá también de la imagen de los posibles candidatos.
Hay Estados donde la participación será de alrededor del 45% o menos, como Durango que elegirán únicamente a los Diputados/as Locales y Federales, o el Estado de Coahuila que elegirá sólo a Alcaldes/as y no Diputados Locales.
Al ser México un país muy heterogéneo en su composición poblacional, pero con una estructura política muy homogénea es de esperar una integración en la Cámara Baja muy similar a la actual, con la salvedad de que puede haber sorpresas del crecimiento electoral de algún partido menor (MC) siempre y cuando no vaya en alianza con PRI, y con la pérdida del registro electoral de algún partido (PT), si es que no va en alianza con Morena.
Que tenga un feliz día.
La mejor opinión es la suya, saludos.
Lic. Mauricio Morán Olmos.

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