La idea de que haya ciudades mejor planeadas en Tamaulipas y que los desarrolladores de espacios habitacionales, comerciales, industriales, hoteleros y de cualquier tipo de infraestructura urbana cuenten con guías y criterios para el crecimiento ordenado es buena, lógica, de gran alcance y fundamental para frenar la anarquía vial generalizada.
Para que esto suceda, la administración del gobernador Américo Villarreal Anaya, a través de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente, lleva a cabo planteamientos concretos con grupos de desarrolladores, tramitadores, gestores y consultores, quienes deberán considerar en sus proyectos los requisitos mínimos sobre estudios de impacto vial.
Si esto hubiese sucedido antes, por citar un ejemplo que ilustra la imperiosa necesidad del ordenamiento y la proyección del desarrollo urbano, no existiría la antivialidad en el sureste de la capital de Tamaulipas, donde los desarrolladores de vivienda han construido miles de casas, pero no previeron las dificultades que ahora enfrentan quienes las adquirieron en fraccionamientos y colonias de ese sector.
Para comenzar, el Ayuntamiento de Ciudad Victoria debió tomar en cuenta que se creó una zona de gran riesgo para los habitantes del sureste, ya que el camino que lleva a todos esos fraccionamientos y colonias es el tramo del Libramiento Naciones Unidas, desde el puente sobre el Río San Marcos y la Glorieta del Jinete Tamaulipeco, allá por la salida al Aeropuerto, y que carece de las salidas y entradas adecuadas.
Fue un acierto que se levantara el cordón del camellón central hasta después del retorno que hay para la entrada al Relleno Sanitario municipal, porque se redujo a su mínima expresión el riesgo de accidentes por las vueltas incorrectas y el uso del camellón para entrar a los nuevos fraccionamientos; sin embargo, al obligar a automovilistas y unidades de transporte o carga a dar la vuelta demasiado lejos, se da pie a la referida antivialidad.
En la ciudad de Reynosa hay casos evidentes de esta misma naturaleza que solo se corregirán con la construcción de salidas a través de vialidades elevadas, a fin de evitar las vueltas sobre la carretera para ingresar a los fraccionamientos actuales que están ubicados en tierras que ayer fueron agrícolas. La inversión requerida para ello no fue tomada en cuenta por los desarrolladores urbanos.
Será a partir de esta administración gubernamental cuando se establezcan los criterios para los estudios de impacto vial, reforzando con ello la revisión técnica que evitará retrabajos y favorecerá una movilidad más segura y ordenada.
En función de ello es que el arquitecto Fernando Páez Suárez, subsecretario de Desarrollo Urbano de la SEDUMA, en representación de Karl Becker Hernández, se reunió con desarrolladores y consultores, a quienes hizo ver la importancia de mantener comunicación con las autoridades para la ejecución de nuevos proyectos urbanos.
Contar con requisitos claros que permitan organizar y simplificar la información de los expedientes hará que la evaluación sea más eficiente, en el entendido de que ya hay más especialistas en el Gobierno del Estado y en los municipios, para que quienes impulsan inversiones urbanas cuenten con las autorizaciones necesarias.
La idea queda redondeada con elementos específicos y una revisión ágil, sin perder rigor técnico, porque beneficia más allá de un trámite: propicia la adecuada planeación y anticipa el impacto que tendrían los nuevos desarrollos en materia de vialidad, funcional para automovilistas, transporte público, peatones y ciclistas, con mayor seguridad.
Crecer es importante; hacerlo con orden y pensando en las personas es indispensable, señalan los expertos de la SEDUMA, al tiempo que anunciaron un encuentro más para estos temas, pero ahora sobre los requisitos mínimos de estudios hidrológicos y todo su componente de drenes pluviales, a fin de evitar inundaciones que, a partir del ordenamiento urbano, no deberían existir.
Los otros
En el Día Internacional del Deporte Universitario, celebrado este 20 de septiembre, la convocatoria de la institución que dirige el médico Dámaso Anaya Alvarado, en su calidad de rector, tuvo una gran respuesta al participar en la bicicleteada más de medio millar de personas, quienes cubrieron una ruta de 14 kilómetros que terminó frente al edificio de Rectoría, en el ocho y nueve Matamoros.
Hubo funcionarios de la UAT, estudiantes, docentes y personas que vieron en la rodada una gran oportunidad para disfrutar del domingo, porque se fortaleció la convivencia familiar y comunitaria en la capital tamaulipeca. Durante la actividad hubo infinidad de comentarios por la celebración del 76 aniversario de la fundación de la UAT, con un evento que tuvo lugar en el Centro Universitario Sur de Tampico.
A la hora del mensaje sobre el Día Internacional del Deporte Universitario, el rector habló del compromiso de la institución para fomentar la actividad física entre la juventud y señaló que el objetivo es lograr que al menos la mitad de los estudiantes practique de forma regular alguna disciplina deportiva.
Para ello, la institución tiene en marcha un plan integral para renovar el equipamiento de los gimnasios en todos sus campus e impulsar deportes en los que la universidad destaca a nivel nacional.
En el recorrido de la bicicleteada participaron contingentes universitarios y grupos de ciclistas de Victoria y Mante, que se desplazaron por la Calzada de Tamatán y el Eje Vial Lázaro Cárdenas rumbo al norte, hasta el Libramiento Naciones Unidas; luego por la avenida Tamaulipas, para terminar frente a la Rectoría.
En la clausura de la rodada, el rector Anaya Alvarado y su esposa, la licenciada Isolda Rendón de Anaya, entregaron un reconocimiento al colectivo Bikers por Victoria, en virtud de su colaboración en la logística y organización del trayecto y, como estaba previsto, en ese ambiente de fiesta deportiva hubo rifa de bicicletas.

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