Un nuevo informe de Lancet Countdown Europe advierte que las medidas de adaptación implementadas en las ciudades no están avanzando al mismo ritmo que los riesgos asociados con el cambio climático.
El estudio analiza 28 indicadores relacionados con clima y salud en más de 850 ciudades europeas y señala que el incremento de las temperaturas está elevando la exposición de la población a fenómenos extremos.
El sur de Europa concentra el mayor aumento
Uno de los datos más preocupantes corresponde al sur del continente. La mortalidad relacionada con el calor aumentó 160.6 % entre 2015 y 2024, en comparación con el periodo 1991-2000.
El fenómeno está relacionado, entre otros factores, con el efecto de isla de calor urbana, mediante el cual las zonas urbanas registran temperaturas superiores a las áreas rurales cercanas debido a las características de sus construcciones, superficies y menor presencia de vegetación.
Las ciudades del sur de Europa también registraron el mayor número de días en los que la temperatura urbana superó en más de 1.5 grados Celsius a la de las zonas circundantes.
En Europa occidental, la intensidad media de la isla de calor urbana fue de 0.66 grados Celsius entre 2003 y 2020, de acuerdo con el informe.
El problema no se limita a las temperaturas. El riesgo de exposición al humo de incendios forestales también aumentó y el peligro de incendios creció 7 % entre 2003 y 2023.
Además, el cambio climático está modificando las condiciones para la propagación de enfermedades infecciosas. El informe señala que la idoneidad climática para la transmisión del dengue aumentó 369.3 % en las ciudades europeas entre 2015 y 2024, respecto al periodo 1982-2010.
Más áreas verdes, pero la adaptación aún no es suficiente
El informe también reconoce avances importantes. En 88 % de las ciudades analizadas se observó una reducción promedio de 0.7 grados Celsius en el efecto de isla de calor durante el verano, asociada principalmente con la ampliación de espacios verdes y cambios en las características de las superficies urbanas.
En las 850 ciudades estudiadas se contabilizaron 1,519 planes de adaptación, enfocados principalmente en infraestructura verde, protección contra inundaciones, restauración ecológica y participación ciudadana.
Estas estrategias también han generado beneficios para la población. Los investigadores identificaron efectos positivos en 596 acciones de adaptación, especialmente relacionados con el bienestar mental y la calidad de vida.
Sin embargo, los especialistas consideran que estos avances todavía resultan insuficientes frente a la velocidad con la que aumentan los riesgos climáticos.
La Agencia Europea de Medio Ambiente señala que el calor es el fenómeno meteorológico y climático extremo que provoca el mayor número de muertes en Europa, y advierte que el envejecimiento de la población puede aumentar todavía más la vulnerabilidad frente a temperaturas extremas.
Por ello, los investigadores de Lancet Countdown Europe reclaman mayores inversiones, coordinación entre gobiernos e integración de la salud en las políticas climáticas.
El desafío para las ciudades europeas será acelerar las medidas de adaptación y ampliar su alcance para proteger a la población ante un escenario en el que las olas de calor y otros fenómenos extremos podrían ser cada vez más frecuentes e intensos.

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