El 73% de los canadienses considera que su país debe rechazar concesiones difíciles a Estados Unidos, incluso si empeoran las relaciones comerciales.
Una encuesta del Angus Reid Institute, realizada entre el 3 y 4 de septiembre a mil 495 adultos canadienses, revela que casi tres de cada cuatro ciudadanos respaldan una posición firme frente a Washington.
El porcentaje representa el nivel más alto de apoyo a una estrategia dura desde que comenzó la actual disputa comercial entre ambos países. En contraste, solamente 27% considera que Canadá debería suavizar su postura para proteger la relación con Estados Unidos.
El respaldo ocurre en medio de una creciente tensión comercial. Canadá comenzó este martes a aplicar aranceles de represalia sobre importaciones estadounidenses por 27 mil 600 millones de dólares canadienses, equivalentes a unos 20 mil millones de dólares estadounidenses.
La encuesta muestra que el respaldo a mantener una postura firme atraviesa todas las provincias canadienses, aunque existen diferencias según la afiliación política de los participantes.
Canadienses aceptan incluso costos económicos para resistir
El sondeo también plantea qué tan dispuestos están los ciudadanos a asumir las consecuencias económicas de una confrontación prolongada.
Un 60% aseguró que mantendría la postura firme incluso si los costos para los hogares aumentaran 20%, mientras que 41% considera que Canadá debería esperar hasta después de las elecciones intermedias de Estados Unidos para regresar a la mesa de negociaciones.
La presión comercial se produce mientras ambos gobiernos buscan defender sus intereses frente a nuevos aranceles y medidas de represalia. Canadá intenta además reducir su dependencia económica de Estados Unidos, su principal socio comercial. En julio, 66.35% de las exportaciones canadienses tuvieron como destino el mercado estadounidense, aunque la proporción ha disminuido frente a años anteriores.
El primer ministro canadiense Mark Carney ha defendido la posición de Ottawa y ha señalado que su gobierno está dispuesto a negociar un acuerdo que beneficie a ambos países, aunque exige condiciones que considere favorables para Canadá.
La disputa también se ha extendido a empresas canadienses. Esta semana, el presidente estadounidense Donald Trump amenazó con impedir que Bombardier venda sus aviones en Estados Unidos si no fabrica en territorio estadounidense, elevando todavía más la tensión entre los dos socios comerciales.

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