La situación meteorológica se complicó en Kauai y Niihau, en Hawái, debido al avance del huracán Lowell, que provocó la emisión de una alerta de huracán y una vigilancia de tornados para la zona.
El fenómeno llegó a presentar vientos máximos sostenidos de alrededor de 110 millas por hora (177 km/h) y se desplazaba hacia el norte-noreste, con una trayectoria que lo llevaría cerca de las islas más occidentales del archipiélago.
Ante el riesgo, las autoridades pidieron a la población permanecer bajo resguardo y evitar desplazamientos innecesarios, especialmente durante las horas de mayor impacto del sistema.
La vigilancia de tornados fue emitida porque las condiciones atmosféricas eran favorables para la formación de estos fenómenos. Las autoridades aclararon que una vigilancia no significa que exista un tornado confirmado, sino que las condiciones podrían favorecer su desarrollo.
El Centro Nacional de Huracanes también había advertido sobre la posibilidad de que se produjeran varios tornados cerca de Kauai y Niihau, además de algunos fenómenos similares en otras islas de Hawái.
La amenaza se sumó a otros peligros asociados con Lowell, entre ellos lluvias torrenciales, inundaciones repentinas, deslaves, oleaje peligroso y marejada ciclónica.
Lluvias, inundaciones y fuertes vientos mantienen en alerta a la población
El huracán también representa un riesgo importante por la cantidad de lluvia que puede generar sobre Kauai.
Las autoridades estimaban inicialmente acumulados adicionales de 6 a 10 pulgadas de lluvia, con máximos que podían alcanzar hasta 16 pulgadas en algunas zonas, aumentando considerablemente el riesgo de inundaciones repentinas y deslaves.
La situación ya comenzaba a provocar afectaciones. El río Hanalei registraba inundaciones, mientras que las autoridades advertían de posibles problemas en carreteras y zonas cercanas a los cauces.
Otro de los peligros se encontraba en las costas. Se pronosticaban olas de entre 20 y 30 pies en algunas zonas, además de una posible marejada ciclónica de entre 2 y 4 pies sobre el nivel del suelo en áreas costeras normalmente secas.
Por ello, las autoridades recomendaron a la población alejarse de playas, costas y zonas expuestas, además de evitar acudir a observar el oleaje durante el paso del sistema.
El gobernador de Hawái, Josh Green, ordenó el cierre de escuelas y oficinas gubernamentales en Kauai, Niihau y Oahu como medida preventiva ante las condiciones meteorológicas.
La emergencia también comenzó a afectar el suministro eléctrico. Reportes posteriores señalaron que alrededor de 90% de los clientes de Kauai se quedaron sin electricidad debido a los fuertes vientos.
Aunque Lowell comenzó a debilitarse al acercarse a las islas, las autoridades mantuvieron las advertencias debido a que las lluvias, el oleaje, las inundaciones y los fuertes vientos podían continuar incluso después del paso del centro del huracán.
La vigilancia de tornados fue posteriormente cancelada, pero las autoridades mantuvieron el llamado a extremar precauciones ante las condiciones peligrosas que continuaban afectando a Kauai.

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