El título de hoy se entiende popularmente como una expresión que indica percibir una amenaza, peligro o situación adversa inminente. Dicen los especialistas que tal percepción puede o no ser identificada en su fuente.
En otras palabras, ‘Sentir pasos en la azotea’ es distinguir una amenaza inminente en algún tema, como está sucediendo ahora en el gobierno federal cuando se lanza la iniciativa de ley sobre la doble o triple nacionalidad de aspirantes a ocupar un cargo de elección popular, aunque directamente lleva dedicatoria al Ejecutivo Federal o de algún estado de la República, incluyendo a la CDMX.
La elección presidencial del 2030 y la de varias entidades federativas, son la causa de la iniciativa presidencial que se presentará al Congreso de la Unión para aprobarse como modificación Constitucional y los tamaulipecos bien sabemos que la dedicatoria está firmada, por lo menos a dos destinatarios.
Públicamente se han enfrentado al Poder Ejecutivo de la 4TE, desde el 2018, dos mexicanos, aunque primero intentaron conciliar sus reflexiones y ante el cierre de posibilidades presidenciales, se identifica la utilización de la fuerza del estado para intentar acallar voces incómodas.
Bajo el clima de la confrontación directa contra quienes se puedan apuntar como aspirantes a la sucesión desde una postura diferente a Morena, la iniciativa de ley de la presidente Sheinbaum apunta, entre otros, al reynosense Francisco Javier García Cabeza de Vaca, exgobernador de Tamaulipas, residente legal del vecino país y cuyo anuncio del 26 de agosto, dijo de su intención para competir por la presidencia azteca.
El aviso mediático el mismo tamaulipeco, en una entrevista con la periodista Carmen Aristegui, declaró sus intenciones en 2030. Aunque este destape ocurre justo en una inminente reforma constitucional promovida por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Existen opiniones que no solo señalan a García Cabeza de Vaca, sino que incluyen para la candidatura presidencial al empresario mexicano Ricardo Salinas Pliego, El Tío Riky, que curiosamente también ha tenido desencuentros con el Tartufo Mexicano y su discípula.
La iniciativa federal propone ¿limitar o aniquilar? el derecho de los ciudadanos con doble nacionalidad a ocupar los cargos públicos más importantes del país. El mensaje directo es para los políticos opositores que pueden poseer una ciudadanía adicional a la mexicana.
La idea de limitar la llegada de un mexicano a altos cargos en el gobierno, nos recuerda las luchas políticas que se libraron para modificar la Constitución Federal cuando se aprobó el permitir que hijos de extranjeros pudieran ser candidatos a la presidencial de la República.
Actualmente el artículo 82 de la Carta Magna especifica que para ser presidente de la República se requiere Ser ciudadano mexicano por nacimiento, en pleno goce de sus derechos, hijo de padre o madre mexicanos y haber residido en el país al menos durante veinte años y otros temas.
La memoria mexicana nos señala que la discusión en estos temas no es nueva, cuando leemos de las discusiones desde el nacimiento del México independiente y hasta el México contemporáneo.
En septiembre de 1993 en la Cámara de diputados fue aprobada y publicada en el Diario Oficial de la Federación de fecha 01 de julio de 1994, la modificación siguiente: “Artículo 82. Para ser presidente se requiere: Fracción I. Ser ciudadano mexicano por nacimiento, en pleno goce de sus derechos, hijo de padre o madre mexicano y haber residido en el país al menos durante 20 años.” Lo que impediría a la actual titular de la presidencia ocupara el cargo.

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