El régimen talibán prohibió por ley todas las manifestaciones públicas en Afganistán, como parte de una nueva legislación que amplía las facultades de las fuerzas de seguridad y restringe todavía más el derecho de reunión y expresión en el país.
La nueva normativa, conocida como Ley de la Policía o “Shurta”, fue publicada por el Ministerio de Justicia talibán y aprobada por el líder supremo del régimen, Hibatullah Akhundzada. El documento establece la prohibición de cualquier manifestación dentro del territorio afgano.
La nueva ley amplía los poderes de la policía
La legislación consta de 53 artículos y no solamente establece restricciones para las protestas.
También amplía las facultades de las fuerzas de seguridad para intervenir durante levantamientos, delitos considerados una amenaza para la seguridad y enfrentamientos armados. Entre los medios contemplados para mantener el orden se encuentran cañones de agua, esposas, porras, escudos y barreras, además de armas y municiones en determinadas circunstancias.
La medida supone un nuevo endurecimiento del control ejercido por los talibanes sobre la población desde su regreso al poder en agosto de 2021.
Se reduce todavía más el espacio para protestar
La prohibición llega después de años de restricciones contra las manifestaciones críticas con el régimen.
Desde el regreso de los talibanes al poder, mujeres, activistas y otros sectores de la sociedad afgana han organizado protestas para denunciar restricciones a los derechos humanos, particularmente aquellas relacionadas con las libertades de las mujeres y las niñas.
En junio pasado, las autoridades talibanes ya habían impedido nuevas protestas en Herat relacionadas con la detención de mujeres acusadas de incumplir las normas de vestimenta.
Organizaciones de derechos humanos expresan preocupación
La nueva legislación se produce en un contexto de creciente preocupación internacional por la situación de los derechos humanos en Afganistán.
Human Rights Watch ha señalado que, cinco años después del regreso de los talibanes, las autoridades de facto han profundizado las restricciones y la represión contra distintos sectores de la población.
La prohibición de las manifestaciones elimina una de las principales vías de expresión colectiva y dificulta que los ciudadanos puedan protestar públicamente contra decisiones del régimen.
Un nuevo paso en el control del país
Los talibanes han justificado sus políticas bajo su interpretación de la ley islámica, mientras organizaciones internacionales han advertido sobre el deterioro de las libertades civiles y los derechos humanos.
Con la nueva Ley de la Policía, las manifestaciones quedan formalmente prohibidas en todo Afganistán, mientras las fuerzas de seguridad reciben mayores atribuciones para mantener el orden.
La medida refuerza así el control del régimen sobre el espacio público y podría dificultar todavía más cualquier expresión organizada de oposición dentro del país.

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