Definitivamente la parafernalia de hoy no va a cambiar la visión de la gente pensante de cualquier progresista ciudad. De nada van a servir los vítores comprados, cuando la realidad de una ciudad ahogada en sus propias vialidades compruebe que el crecimiento poblacional no va acorde con la intención moderna de crear ciudades de calidad.
El ejercicio público amerita desde luego, primero que nada, una gran sensibilidad social, pero lamentablemente esta no se adquiere en las tiendas de moda.
Un buen gobierno es aquel que recibe espontáneamente las muestras de agradecimiento, no el que recurre a la diatriba para ocultar sus deficiencias y a comprar conciencias temporales, para paliar en algo las deficiencias administrativas.
Los adelantos tecnológicos permiten en tiempo real, enterarse de los acontecimientos, y esta facilidad permite también, a los receptores hacer su propio análisis, independientemente del que hagamos quienes tenemos por costumbre publicar.
El gran mérito de un Editor y de un Director de un diario, es que tienen la comprensión total del entorno, lo cual les permite dilucidar que es o no es noticia, por eso el oficio de comunicador jamás desaparecerá, pues las vías podrán cambiar, pero la finalidad nunca.
Hoy por todos los rincones del estado los olores son fuertes, la inutilidad de los servidores públicos se hace patente cuando suceden cosas que antes no sucedían, y hoy el brote de aguas negras es la calamidad mayor.
De nada servirá que se vistan de colores los informes pues tendrá sin duda tufo de drenaje, lo lamentable superará en mucho las muestras de alegría de un segmento que, como infante, grita y llora cuando le hace falta la “Teta”.
Ahí estará la sociedad, pero sólo para constatar que el poder enajena, que envuelve, que apasiona y que definitivamente es pésimo consejero.
De poco muy poco van a servir los viejos argumentos, porque el tiempo es inexorable y delata las miserias y las carencias. La sociedad sorteará los “baches” antes de entrar y después de salir, pero percibirá la petulancia, porque esa, esa no se puede ocultar cuando la soberbia es guía en la toma de decisiones.
Y cuando la soberbia campea, la neurona huye, porque no es compatible, porque no pueden vivir juntas, porque una se come a la otra, porque la ambición es superior y destruye cualquier muestra de congruencia.
No puede haber congruencia en quien pide para sí, lo que no está dispuesto a dar, no puede haber congruencia entre quien no sabe cumplir la encomienda y ya anda buscando otra, no puede haber congruencia cuando no se predica con el ejemplo.
La sociedad sigue atenta, los logros nacionales no sustituyen la mísera inversión por donde se recorre día a día, tampoco justifica los excesos regionales, porque se perciben sin necesidad de análisis.
El reclamo en el sureste, de una señora de la tercera edad a Claudia Sheinbaum hizo que se soltaran campañas de desinformación de uno y otro lado.
La verdad es más sencilla de explicar, y tiene años de operarse, quienes deberían de velar por combatir el despojo no lo hacen, una de dos, o están en el ajo o les vale madre lo que sucede en sus ciudades.
El abuso contra las personas de la tercera edad ha sido continuo y la desesperación lleva a muchos a elevar el nivel del reclamo y esto sucede, cuando no hay espíritu de servicio ni voluntad política.
Hoy, ser mayor de 65 años de edad, es convertirse en víctima del abuso de poder y eso es lo que muchos viven diariamente en LAS CIUDADES DE HOY

Discussion about this post