El Sacerdote Carlos Ortiz Ponce recibió la Iglesia de Santa Bárbara, un 22 de diciembre de 1943, quien a su vez entregó la parroquia al Presbítero Francisco Robles, un 26 de enero de 1945, posteriormente se hace cargo el Cura Juan Gutiérrez, el 26 de mayo de 1946, para enseguida regresarle la estafeta al Padre Robles, el día 15 de Julio de 1949.
En el preludio de los cincuentas, un 7 de mayo de 1951, se efectúa la entrega-recepción del templo, donde el afortunado resulta ser, el siempre bien recordado Guadalupe González, que por más de 16 años fue el representante de Cristo en El Vergel de Tamaulipas y conquistó el cariño de la feligresía.
Al salir el Pastor, arriba a la comarca ocampense el clérigo Daniel Marroquín, cuya fecha fue el 5 de mayo de 1967, mientras que unos meses más adelante, un legendario 8 de noviembre de 1969, toma las riendas de la Casa de Dios, Arturo Vázquez, vigorizando con ello la tarea pastoral de los demás prelados.
E. Alberto Villegas, estuvo al frente de la grey católica, desde el 3 de marzo de 1970, por ese entonces entra al relevo religioso el Padre Francisco Gerardo Govea, en la jornada del 13 de agosto de 1970, como observamos el párroco no hizo “huesos viejos” en el sitio, por lo que inmediatamente después, Narciso Ventura, se incorpora al servicio eclesiástico el 1 de marzo de 1971.
La memorable Iglesia de Santa Bárbara, no escapó a la vorágine de los cánones establecidos por la Diócesis de Tamaulipas, misma que luego se convirtió en la de Tampico, durante el periodo de 1963 a 1978, era, en que el Sumo Pontífice, Pablo VI, fue el Jefe del Vaticano en Roma.
Ulteriormente se instala en la parroquia a Wilfrido Uribe, un 28 de agosto de 1972, de igual modo el 29 de septiembre de 1973, el Padre Crescencio Mauricio, ingresa al Santuario de Fe, durando en la curia menos de un lustro, en cambio Isaac Jaramillo Pérez, aterriza en Ocampo el 31 de agosto de 1976.
Prosiguiendo con este periplo clerical, Alejandro Porras asume la titularidad un 27 de marzo de 1977, el 10 de abril de 1977, toca las puertas del Refugio Divino, Margarito Balleza, a continuación, un 4 de octubre de 1978, viene el Ministro Jesús González Rincón, con el transcurrir del tiempo lo sustituye Juan Manuel González, el 17 de marzo de 1981, sin embargo, pronto se da la permuta, un 4 de septiembre de 1983, con el Monseñor José Carmelo Pineda.
José Luis Pérez y Jorge Orizaga, fueron investidos un 13 de noviembre de 1983 y el 7 de Julio de 1985, respectivamente, también al Cura Francisco Javier Izquierdo, los ocampenses le brindaron una afable bienvenida el 4 de diciembre de 1987, a la postre el Monseñor Alfonso Ramírez Luna, se alista el 9 de abril de 1989, a diferencia de otros el párroco no duró en la ciudad, puesto que el 16 de diciembre de 1989, Emigdio Ortiz Sánchez, es entronizado.
En las postrimerías del Siglo XX, el Sacerdote Elías González Paredes, se integra un 15 de septiembre de 1992, sin olvidar a nuestro guía espiritual, el Padre Joel de la Trinidad Alanís Tinoco, que llegó a la cabecera el día 14 de septiembre de 1997 y ahora el templo cuenta con un reciente inquilino, el novel Vicario, Pedro Reyes Martínez, que, en septiembre pasado, vino procedente de la Parroquia de la Inmaculada Concepción de Los Aztecas, Tam.
Además, el Padre Joel, asevera que han visitado a la Virgen de Santa Bárbara, varios Príncipes de la Iglesia, como son los Excelentísimos Obispos, Ernesto Corripio Ahumada, Arturo Zimansky, Rafael Gallardo García y el estrenado José Luis Dibildox Martínez, en su tradicional Aniversario del 4 de diciembre, en que se ofician misas y dispensan los sacramentos.
Por el momento los Párrocos, trabajan en el Método Prospectivo, que busca atraer a aquellos feligreses, bastante apartados del Poder Celestial, a través de un sentido teológico con el Pueblo de Ocampo, asimismo consideran que el nuevo Papa, dará seguimiento a las tareas de Juan Pablo II, principalmente en la celebración de un renovado Concilio Vaticano.
En un rincón de la iglesia local, descansan los restos de los extintos sacerdotes, Guadalupe González y Pedro Rocha Báez, por cierto, nativo de Las Flores, a la vista resalta una placa con la leyenda, “Dos intercesores tiene Ocampo: Uno que dio a conocer el amor de Dios, entregando su vida y el otro sacrificando su vida” y en el umbral de la parroquia hay una manta, que reza “Todos seamos benditos, como dice su nombre Benedicto XVI”.
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