De acuerdo con datos citados por organismos internacionales, cerca de un tercio de los jóvenes menores de 29 años en Marruecos no estudia ni trabaja, una situación que refleja las dificultades para acceder a un empleo estable y con mejores condiciones salariales.
Muchos jóvenes consideran que la migración representa su única alternativa para construir un proyecto de vida, por lo que miles intentan llegar a Europa, especialmente a través de rutas hacia Ceuta, pese a los riesgos que implica el cruce.
La migración aumenta ante la falta de expectativas
Especialistas señalan que la combinación de desempleo, bajos salarios y escasas oportunidades de desarrollo profesional ha incrementado la frustración entre la población joven marroquí, impulsando el éxodo hacia territorio europeo.
Organizaciones sociales advierten que, sin políticas que fortalezcan el acceso al empleo y la educación, la incertidumbre para las nuevas generaciones continuará creciendo, mientras aumenta la presión migratoria en la región.

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