El caso de la mantense de 13 años que iniciaba un curso de verano en la Escuela Militarizada Marina Doenitz de Cd. Madero, Tam., está provocando un maremágnum de declaraciones que lejos de explicar, denota un mayúsculo de problemas, no solo desde el muy lamentable hecho, sino por las declaraciones de altos funcionarios de educación y de la Fiscalía del, Estado de Tamaulipas.
En otro momento cuestioné de las condiciones por las que se logró el Registro de Valides Oficial de Estudios (REVOE) que otorgó la autoridad -estatal o federal- y la responsabilidad de los directivos de la educación para supervisar planteles escolares.
Las declaraciones de quien se dice director, Jorge Luis Ponce Ortega -detenido el sábado por la noche por la policía de Tamaulipas- en el sentido de trabajar “…con jóvenes problema que ni en su casa los quieren… se le puede regresar lo que pagó, al fin solo fueron cuatro días…”.
He repetido varias veces en este espacio que los maestros -oficiales y de la escuela privada- replicamos los Planes y Programas de Estudio que nos envía la Secretaría de Educación Pública (SEP), porque así ordena la propia Constitución. Además de las instrucciones técnico-pedagógicas sobre métodos y técnicas de Enseñanza Aprendizaje.
El último viernes del mes la SEP programa reunión colegiada de profesores donde, entre otras cosas se analiza el contenido de los programas, la secuencia temática, acciones lúdicas, técnicas y métodos para la enseñanza-aprendizaje.
Partiendo de lo anterior… ¿Cómo es posible que el titular de la SEP, Mario Delgado Carrillo, haya declarado frente a la presidente Claudia Sheinbaum y los periodistas que difunden acciones de la 4TE, que el modelo educativo militarizado no está autorizado por la legislación mexicana?
Error tras error. En ese mismo escenario, el nayarita Mario Delgado, quizá desvalorando su propia secretaría, declinó la supervisión para este tipo de instituciones y pidió a los estados hagan lo propio.
Desde la perspectiva de la SEP, los titulares de la educación en cada entidad del país y hasta los particulares -propietarios de este tipo de instituciones- bien pudieran preguntar sobre las bases legales de las supervisiones si el modelo militarizado no está autorizado en la legislación nacional.
Algunos lectores de este espacio saben que mi primera profesión es la docencia y cuando me inicio en este noble ejercicio en la década de los 70’, sin plaza, la bolsa de trabajo de mi Escuela Normal recomendó presentar solicitud de empleo a la Escuela Militarizada México, una institución muy prestigiosa en la CDMX. Aunque no la única.
Sugiero esta anécdota porque hace más de 50 años yo conocí por lo menos dos de estas escuelas dedicadas a la educación básica y bachillerato, lo que significa la existencia de las escuelas militarizadas.
Claro que existen en México, basta escribir en un buscador de internet y seguro aparecerán no menos de 10 en la entidad que me diga.
Distintos portales periodísticos han publicado que en Tamaulipas se revisarán los permisos y REVOE de por lo menos 10 escuelas militarizadas en el estado, lo que deja un “sospechosismo” la supervisión de escuelas, no solo de las actuales autoridades educativas, sino de los funcionarios de otras administraciones a quienes les ha correspondido supervisar el funcionamiento de las escuelas primarias y secundarias, que forman parte de la Educación Básica.
Independientemente de los bachilleratos a quienes el Estado, la Federación o la misma universidad estatal, les puede autorizar el tan llevado y traído Registro de Validez Oficial de Estudios (REVOE)
Finalmente ¿A quién van a engañar?
La gente está muy molesta. Se comprueba que aquel credo de: No robar, no mentir, no traicionar, es mentira, no puede ser un principio, y mucho menos ético de los funcionarios, “hijos” del hombre de Macuspana, Tabasco.

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