Las declaraciones del gobierno cubano se producen después de que Estados Unidos anunciara nuevas sanciones contra funcionarios y empresas vinculadas al Estado cubano, argumentando presuntos actos de represión y evasión de restricciones económicas.
En respuesta, autoridades de La Habana calificaron estas acciones como una forma de persecución económica y aseguraron que las medidas buscan asfixiar al país. Además, compararon la política estadounidense con “prácticas nazis”, al considerar que afectan de manera indiscriminada a la población cubana.
Aumenta la tensión entre ambos países
El intercambio de acusaciones ocurre en un contexto de creciente tensión diplomática entre ambos gobiernos. En días recientes, Washington también publicó un informe en el que acusa a Cuba de respaldar actividades de grupos radicales de izquierda en Estados Unidos, señalamientos que el gobierno cubano rechaza.
La confrontación mantiene deterioradas las relaciones bilaterales y anticipa un nuevo episodio de fricciones políticas entre ambos países, en medio del endurecimiento de la política estadounidense hacia la isla.

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