La nueva política sustituye el arancel temporal del 10% que expiró recientemente y establece gravámenes diferenciados para países que, según Washington, no han realizado suficientes esfuerzos para combatir el trabajo forzoso en sus cadenas de suministro. Entre las economías afectadas se encuentran México, China, la Unión Europea, Canadá, India y Malasia, entre otras.
La medida fue adoptada bajo una nueva base legal después de que la Corte Suprema de Estados Unidos limitara el uso de la legislación con la que anteriormente se habían impuesto aranceles similares. Además, contempla excepciones para productos como petróleo, gas, alimentos, aeronaves y minerales críticos.
México mantiene su tratamiento arancelario
El secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, afirmó que no habrá cambios en el tratamiento efectivo de los aranceles para la mayoría de las exportaciones mexicanas, ya que los productos que cumplen con las reglas del T-MEC continuarán exentos. Según el funcionario, alrededor del 85% de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos seguirán libres de estos gravámenes.
La decisión ha generado reacciones entre diversos socios comerciales de Estados Unidos, algunos de los cuales analizan posibles respuestas diplomáticas y comerciales, mientras persiste la incertidumbre sobre el impacto que estas medidas tendrán en el comercio internacional.

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