La investigación, publicada en la revista Nature, reveló que las células cancerosas se transmiten directamente de un pez a otro, comportándose más como un parásito que como un tumor convencional. El descubrimiento se realizó tras analizar las misteriosas manchas negras observadas desde 2012 en una población de bagres marrones que habita el lago Memphremagog, entre Estados Unidos y Canadá.
Los especialistas confirmaron que se trata del primer cáncer transmisible identificado en una especie de agua dulce y del cuarto caso documentado en el reino animal, junto con los registrados en perros, demonios de Tasmania y algunos moluscos.
El hallazgo no representa un riesgo para humanos
Los investigadores aclararon que no existe evidencia de que este tipo de cáncer pueda transmitirse a las personas. El estudio permitirá comprender mejor cómo evolucionan los tumores transmisibles y cómo logran evadir el sistema inmunológico para propagarse entre individuos.
Además de ampliar el conocimiento sobre la biología del cáncer, el descubrimiento podría contribuir al desarrollo de nuevas investigaciones sobre la propagación de enfermedades en la fauna silvestre y los mecanismos de defensa de diferentes especies.

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