La clasificación de Argentina a la final del Mundial 2026 quedó opacada por una nueva controversia política. Tras derrotar a Inglaterra, algunos jugadores celebraron con una pancarta que decía “Las Malvinas son argentinas”, desatando una inmediata reacción del gobierno del Reino Unido.
Desde Londres, el portavoz del primer ministro Keir Starmer calificó el mensaje como “inapropiado” y reiteró la postura británica sobre la soberanía del archipiélago. Además, el gobierno recordó que la FIFA prohíbe las manifestaciones de carácter político durante sus competiciones, por lo que solicitó una investigación del caso.
Piden sanciones y Argentina defiende su postura
La polémica escaló cuando dirigentes británicos exigieron que la FIFA analice posibles sanciones contra los futbolistas involucrados, e incluso algunos políticos solicitaron que fueran excluidos de la final ante España.
Mientras tanto, autoridades argentinas respaldaron el reclamo histórico sobre las Islas Malvinas, aunque el presidente Javier Milei insistió en que la recuperación de la soberanía debe mantenerse por la vía diplomática. La FIFA ya analiza si la exhibición de la pancarta constituye una violación a su reglamento disciplinario, por lo que podría emitir una resolución antes del partido por el campeonato.

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