Las necesidades de educación superior en Tamaulipas se han ido atendiendo de manera paulatina a lo largo de las últimas décadas.
En los años cincuenta del siglo pasado había escasa oferta casi limitada a la formación de maestros en el Sistema de Escuelas Normales del país en la entidad y muy escasas alternativas públicas y privadas de otras disciplinas.
Ello obligaba a muchos tamaulipecos a viajar a la capital del país para cursar estudios superiores en la UNAM, el Instituto Politécnico Nacional, o la Universidad de Chapingo, así como a las Universidades Públicas de Nuevo León y San Luis Potosí.
Muy pocos migraban a las instituciones de educación superior en el extranjero o a escuelas privadas mexicanas en Nuevo León, Puebla o la Ciudad de México.
La necesidad de profesionales de la ingeniería, la medicina, la contaduría pública, administración, enfermería o la abogacía, además de las diciplinas para el sector primario como agronomía y veterinaria, llevaron a oleadas de jóvenes tamaulipecos a otras ciudades en busca de esa formación.
No todos retornaban porque la demanda de profesionistas era en todas las regiones del país y donde surgían las mejores ofertas laborales ahí se quedaban.
Poco a poco, algunos buscaron y lograron regresar a sus ciudades de origen y sumados a otros profesionistas que llegaron para quedarse, dieron vida a nuevas instituciones para la formación de profesionistas en las diferentes zonas de Tamaulipas.
Tampico siempre ha sido una especie de “capital” huasteca del noreste conformada por el sur de Tamaulipas, norte de Veracruz y este de San Luis Potosí y parte de Hidalgo.
Esa confluencia generaba además de necesidades de abasto de alimentos, de servicios educativos y de salud, permitieron el surgimiento de las primeras escuelas que dieron la pauta para el nacimiento de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
El crecimiento de la población de la entidad, la evolución de sus regiones, la consolidación del sistema educativo básico y medio superior, fueron presionando para que también se diera paso al desarrollo de la educación superior en la entidad.
Y no solo fue la educación pública que nunca ha sido suficiente, de tal forma que la oferta del sector privado también es relevante, permitiendo no solo ampliar la cobertura, sino que, en algunos casos, instituciones de buen nivel presionaron para que la enseñanza pública elevase su calidad.
En esta nueva época, la demanda de la educación superior de Tamaulipas sigue siendo atendida por las instituciones públicas y privadas.
La consolidación de la educación pública es muy valiosa para la cobertura y sobre todo el acceso a todos los segmentos de la sociedad.
La UAT tiene Campus en las principales regiones de la entidad: Tampico, Victoria, Cd. Mante, Matamoros, Reynosa, Nuevo Laredo, Miguel Alemán, Río Bravo y Valle Hermoso, en ellos atiende a cerca del 50 por ciento de la matrícula de educación pública estatal.
El Tecnológico Nacional de México, antes Tecnológicos Regionales, están en Victoria, Madero, Matamoros, Reynosa y Nuevo Laredo.
También han surgido por parte del Gobierno del Estado con el respaldo de la federación las Universidades Tecnológicas y las Universidades Politécnicas.
De las Universidades Privadas destacan algunos Campus del Tecnológico de Monterrey; la Universidad La Salle, La Universidad Valle de México y otras de carácter regional en las diversas ciudades tamaulipecas.
Hasta hace dos o tres décadas, la calidad de la educación superior pública de muchas Facultades y Escuelas era cuestionada por no tener la calidad que exigían y demandaban los sectores productivos de las zonas tamaulipecas.
Escollos que se han ido superando en forma paulatina por esfuerzos conjuntos de mejora en infraestructura, exigencia de grados de maestría y doctorado a los docentes, creación de cuerpos académicos de investigación e inscripción al Sistema Nacional de Investigadores.
Igualmente, la Secretaría de Educación Pública a través de la Subsecretaría correspondiente vigila más de cerca para que se cumplan los indicadores estipulados, que los procesos de control de calidad sean más rigurosos, además de generar espacios de interacción entre universidades como la ANUIES.
Un reporte oficial sobre la educación superior en Tamaulipas correspondiente al 2023, permite dar una idea de cómo participan los sectores público y privado en la cobertura.
Había en total registrados en ese ciclo 145 mil 404 alumnos, atendidos por 11 mil 181 docentes en 215 escuelas de 126 instituciones.
El sector público atendía a 81 mil 845 estudiantes a través de 5 mil 425 docentes en 61 escuelas de 37 instituciones.
Mientras que el sector privado de la educación cubría las necesidades de 63 mil 559 estudiantes con 5 mil 756 docentes en 154 escuelas de 89 instituciones.
Por niveles de educación superior, los números eran los siguientes: técnico superior 7 mil 409 en escolarizado y 32 en no escolarizado; licenciatura, 120 mil 207 en escolarizado y 7 mil 443 en no escolarizado; especialidad, 2 mil 168 en escolarizado y 488 en no escolarizado; maestría 4 mil 846 en escolarizado y mil 515 en no escolarizado; doctorado mil 253 en modalidad escolarizada y 43 en modalidad no escolarizado (en línea).
Aun así, con el crecimiento de la oferta por parte las instituciones públicas y privadas, sigue dándose la movilidad de la juventud de Tamaulipas a otras entidades de la nación y a otros países en busca de escuelas de mayor calidad o de profesiones o especialidades, maestrías y doctorados que no están en los programas locales.
Y, por tanto, sigue vigente el reto para los dos tipos de instituciones, públicas y privadas, de continuar con la ampliación de programas, mayor cobertura de los ordinarios y, sobre todo, profundizar en la calidad a través de la certificación de programas, formación de sus académicos y la investigación pertinente con los sectores productivos.
En un reporte reciente de la Universidad Pública de Tamaulipas, la UAT, se indica que ahí se encuentran 470 de los 700 investigadores acreditados por el Sistema Nacional de Investigadores en Tamaulipas.
Y, de acuerdo a su rector Dámaso Anaya Alvarado, no solo están haciendo investigación pertinente que sirva a la entidad y sus sectores productivos y sociales, sino que están frente a grupo impartiendo clases y mejorando con ello la calidad de la enseñanza.
Además, señala que esa institución integró un programa de certificaciones globales en busca de elevar las competencias pedagógicas del profesorado y el perfil competitivo de los estudiantes.
Los resultados de estas acciones deben verse reflejados en el nivel de sus egresados y la aceptación que estos encuentren en su incorporación a los mercados laborales y en los impactos en la producción y productividad que sean capaces de generar.
Esperemos que el vínculo sólido que hay entre la UAT, la SET y el Gobierno de Tamaulipas a través de sus titulares el rector Maestro Dámaso Anaya, el Doctor en Educación Miguel Algel Valdez García y el gobernador Doctor y Maestro Américo Villarrreal Anaya, abonen a esa causa y exigencia.
Recordemos que todas las instituciones de educación superior, en especial las públicas, tienen la gran responsabilidad de preparar con gran calidad a los profesionistas, con una visión de futuro y nuevas habilidades y destrezas para el uso de todas las herramientas tecnológicas e innovaciones que están surgiendo a una velocidad sorprendente.
El conocimiento que permitía modelos productivos que podían durar un siglo, quedaron totalmente rebasados y obsoletos. En esta nueva era, están cambiando rápidamente, de tal forma que su utilidad es de unos cuantos años y al ritmo que vamos podrían ser meses.
Ese es el gran reto de la educación superior y de la ciencia. Las instituciones tienen que ser vanguardistas no solo para adaptarse, sino anticiparse, porque deben continuar su misión de ser las plataformas y palancas del desarrollo de sus regiones y sociedades.

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