Un avión perteneciente a la compañía Delta Air Lines fue alcanzado por fuegos artificiales la noche del 4 de julio mientras realizaba las maniobras de aproximación y aterrizaje en el Aeropuerto Internacional O’Hare de Chicago. La tripulación logró controlar la aeronave sin que se reportaran afectaciones operativas críticas de forma inmediata.
La Administración Federal de Aviación (FAA) inició una investigación en coordinación con las autoridades locales para determinar el origen de las detonaciones de pirotecnia en las inmediaciones del perímetro restringido de la terminal aérea.
Estado de los pasajeros y de la tripulación tras el impacto
De acuerdo con los reportes de los servicios de emergencia aeroportuarios, ninguna de las personas a bordo del vuelo resultó lesionada debido al incidente. Los pilotos completaron el descenso siguiendo los protocolos de seguridad estándar para este tipo de interferencias externas.
Tras el desembarque de los pasajeros en la puerta asignada, el personal técnico de la aerolínea procedió a realizar una evaluación física de la estructura del avión para descartar daños superficiales o estructurales que comprometieran futuros itinerarios.
Investigaciones de la FAA por uso de pirotecnia cerca de aeropuertos
El uso de fuegos artificiales en áreas circundantes a los aeropuertos representa una violación a las normativas federales de aviación en los Estados Unidos, debido al riesgo de deslumbramiento de la tripulación y los daños potenciales en los motores de las aeronaves.
El Departamento de Policía de Chicago realiza patrullajes en las colonias colindantes al aeropuerto O’Hare para identificar a los presuntos responsables del lanzamiento del material pirotécnico, mientras que la FAA analiza las grabaciones de la torre de control y los datos de telemetría del vuelo.

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