La Selección de Portugal supo reponerse a la adversidad y terminó derrotando de manera dramática por 2-1 a Croacia, un resultado que le permite su clasificación a los octavos de final de la Copa del Mundo, donde ahora deberán verse las caras frente a España.
El trámite comenzó cuesta arriba para la escuadra dirigida por Roberto Martínez. El combinado croata dio el primer golpe del partido gracias a la aparición de Iván Perišić, quien aprovechó de gran manera un centro que cruzó toda el área rival de derecha a izquierda para controlar el balón y batir al guardameta Diogo Costa por entre las piernas.
Sin embargo, la reacción lusa llegó en el complemento a través de Cristiano Ronaldo instaló la paridad a los 68′ mediante un certero lanzamiento penal, tras una infracción de Nikola Vlašić sobre Renato Veiga.
A pesar de la importancia del gol, el estratega español del banco portugués pateó el tablero a los 80 minutos y decidió sustituir a CR7 para dar paso al ingreso de Rúben Neves, buscando con urgencia contener el asfixiante dominio que exhibía el mediocampo balcánico.
La drástica modificación técnica no le cayó nada de bien al astro luso, quien abandonó el terreno de juego mostrando una evidente cara de molestia y frustración por tener que presenciar la definición del decisivo encuentro desde el banquillo de suplentes.
Cuando el partido parecía estancado en la igualdad y el alargue asomaba de forma inminente, la agonía se transformó en un festejo eufórico para los lusitanos.
En el minuto 94, Gonçalo Ramos se vistió de héroe al conectar un espléndido cabezazo que dejó sin opciones a la zaga croata y sentenció de forma definitiva la permanencia de Portugal en el certamen planetario, desatando la locura total de cara a lo que será la “final” anticipada frente a la Furia Roja.

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