Sudáfrica derrotó 1-0 a Corea del Sur y le arrebató el segundo lugar del Grupo A asegurando su boleto a los dieciseisavos de final, donde jugará el próximo domingo en Los Ángeles.
Los asiáticos tuvieron mayor posesión del balón, pero durante largos lapsos administraron el encuentro sin asumir demasiados riesgos, una decisión que terminó costándoles la clasificación directa.
Durante el primer tiempo, Corea del Sur intentó tener el control del juego, aunque las oportunidades más claras fueron para Sudáfrica.
Los africanos avisaron desde los primeros minutos con disparos de Relebohile Mofokeng y Thapelo Maseko, además de remates de Evidence Makgopa, Oswin Appollis y Thalente Mbatha que obligaron a intervenir al arquero coreano o pasaron apenas desviados.
Todo ocurría ante la sorpresa de una mayoría de aficionados coreanos, muchos de ellos integrantes de la comunidad surcoreana que vive en Nuevo León, y que convirtió al Estadio Monterrey en una auténtica localía para los asiáticos.
Buscando cambiar el rumbo del encuentro, el técnico coreano realizó tres modificaciones al inicio del segundo tiempo, dando ingreso a Son Heung-min, Jens Castrop y Kim Jin-gyu. Aunque el equipo ganó algo de profundidad y generó un par de aproximaciones, el funcionamiento poco cambió.
Al 63′, Tshepang Moremi encabezó un contragolpe por la banda izquierda y habilitó a Thapelo Maseko, quien definió de zurda dentro del área para vencer al arquero coreano y marcar el 1-0 que cambió por completo el destino del grupo.
Los pocos aficionados sudafricanos presentes explotaron en un festejo que sonó como si fueran cientos de miles, mientras el resto del estadio quedó completamente mudo.
Con la desventaja, Corea del Sur se lanzó al ataque. Oh Hyeon-gyu estuvo cerca de empatar con un remate de cabeza y, conforme avanzó el reloj, los asiáticos acumularon centros, tiros de esquina y balones al área.
Ya en el tiempo de compensación, los coreanos atacaron con más energía desde las tribunas que dentro de la cancha. La afición, desesperada, primero recurrió al muy mexicano “¡Sí se puede!” y después hizo retumbar el Estadio Monterrey con el “¡Vamos, vamos Corea, que esta noche tenemos que ganar!”, pero el empuje de las gradas nunca encontró respuesta sobre el terreno de juego.
El silbatazo final confirmó la campanada. Sudáfrica, que llegó a la última jornada obligada a ganar para mantenerse con vida, terminó quedándose con el segundo lugar del Grupo A y el pase a los dieciseisavos de final.
Por su parte, Corea del Sur deberá esperar el desenlace del resto de los grupos para conocer si su cosecha le alcanza para mantenerse con vida como uno de los mejores terceros lugares del Mundial.

Discussion about this post