En un duelo intercontinental que prometía grandes emociones y un altísimo nivel de exigencia física, la Selección de Noruega logró imponer sus condiciones y su jerarquía para encaminar un triunfo de 3-1 sobre el siempre aguerrido representativo de Senegal, guiados una vez más por el instinto letal de su máxima figura en el ataque, Erling Haaland.
El encuentro arrancó con una intensa y trabada disputa en el medio campo. El conjunto africano, fiel a su estilo dinámico y veloz bajo una formación 4-3-3, intentó cerrar los espacios y cortar de tajo los circuitos de creación de la escuadra europea.
Durante gran parte de la primera mitad, las líneas defensivas lograron imponerse claramente a los atacantes, manteniendo a los arqueros con relativa tranquilidad en sus respectivas áreas y protagonizando un duelo sumamente táctico.
Sin embargo, la resistente muralla senegalesa terminó por ceder justo en la recta final de la primera parte.
Al minuto 43, el defensor Marcus Holmgren Pedersen se sumó al ataque con determinación.
Pedersen encontró el espacio necesario para perforar la red y poner el 1-0 parcial, mandando a los ‘Vikingos’ al descanso con la balanza a su favor y un golpe anímico importante.
Para la parte complementaria, el partido se transformó en un auténtico espectáculo ofensivo de ida y vuelta.
Apenas reanudadas las acciones, exactamente al minuto 48, apareció la figura que todos los aficionados en las gradas esperaban ver.
El temible atacante Erling Haaland hizo gala de su inigualable potencia física, su ubicación privilegiada y su olfato goleador para clavar el 2-0, haciendo estallar en júbilo a la grada europea.
Pero la escuadra de Senegal demostró tener una gran capacidad de reacción y muchísimo orgullo deportivo.
Tan solo cinco minutos después de recibir el golpe, al 53′, el habilidoso Ismaïla Sarr logró capitalizar una gran jugada colectiva, acercando a los africanos en la pizarra y devolviendo el dramatismo al encuentro con el 2-1 parcial tras la confirmación del VAR.
Cualquier esperanza de una voltereta heroica por parte de los africanos fue rápidamente apagada por el ‘Androide’.
Lejos de conformarse con cuidar la mínima ventaja, Noruega volvió a presionar el acelerador a fondo y, al minuto 58, nuevamente Erling Haaland hizo su aparición triunfal dentro del área para sellar su doblete personal, decretando el 3-1 que terminó por fulminar anímicamente al rival durante la recta final del compromiso.
Sin embargo, al minuto 85, tras una serie de rebotes en los linderos del área chica, el atacante Nicolas Jackson aprovechó un balón suelto y definió con un disparo potente que dejó sin oportunidades al guardameta Ørjan Nyland.
El sorpresivo 2-3 definitivo encendió las alarmas en el cuadro noruego, obligándolos a replegar todas sus líneas y a defender la mínima ventaja con el cuchillo entre los dientes hasta el silbatazo final.
Con este contundente marcador a su favor, la Selección de Noruega da un paso gigantesco y fundamental en sus aspiraciones de avanzar a la siguiente ronda dentro del Grupo I.
Queda demostrado que, mientras su estrella goleadora se mantenga enchufado, los europeos cuentan con los argumentos ofensivos necesarios para convertirse en el “caballo negro” de las rondas de eliminación directa en este Mundial.

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