La administración de Erasmo González Robledo comienza a preocuparse más por los movimientos de sus adversarios que por los problemas de la ciudadanía.
En Ciudad Madero, cada vez es más clara la existencia de una estructura dedicada a monitorear las actividades de Adrián Oseguera y Gil Gallegos, que a resolver asuntos propios.
Lo preocupante es lo que esta situación revela sobre el estado de ánimo que prevalece en el cercano y reducido grupo de poder.
Si la administración municipal estuviera plenamente satisfecha de sus resultados, si existiera confianza en la aceptación ciudadana del gobernó de Erasmo y si el grupo que dice gobernar Ciudad Madero tuviera la fortaleza que presume, no habría necesidad de vigilar a nadie.
Mucho menos de crear páginas de Facebook, para difamar o “revelar” a través de filtraciones de las notas de ocho columnas, sobre malos manejos administrativos del pasado.
Los gobiernos seguros gobiernan.
Los gobiernos inseguros, observan, calculan y se obsesionan con quienes consideran una amenaza.
¿Es el caso del gobierno de Erasmo González Robledo?
La disputa por la alcaldía del 2027 comenzó mucho antes de tiempo.
Lo que debería ser una administración concentrada en resolver los problemas de seguridad, alumbrado, pavimentación y tapar los miles de baches, da claras señales de encontrase atrapada en una lógica distinta… la lucha por sobrevivir del grupillo en el poder.
Pero lo único que gana y donde sin duda avanza muy rápidamente la administración que encabeza Erasmo González, es en el aumento de rechazo ciudadano.
Por ello la figura de Adrián Oseguera Kernion, representa ese factor de incertidumbre.
Primero AOK, no depende de la estructura del gobierno municipal, cuanta con una base propia y al mismo interior de MORENA, porque ha sabido conservar una relación directa con sectores y militancia, que no necesariamente se sienten representados por los grupos incrustados en la alcaldía.
La aparición de liderazgos con trayectoria consolidada y capacidad de movilización altera los planes de quienes asumían que – la reelección- sería un simple trámite.
¿Por eso el nerviosismo?
Y el adelantamiento de los tiempos políticos reflejan una preocupación que ya no puede ocultarse.
Esa percepción puede resultar devastadora.
Los ciudadanos suelen perdonar los errores.
Lo que difícilmente perdonan es la distracción.
Una amenaza que crece…
Gil Gallegos, es un empresario-ciudadano al que los “golpes” emanados desde la alcaldía le fortalecieron.
Dicen que en política cuando los “golpes” no tumban fortalecen, por ello creció Gil Gallegos, con Colonias Unidas por Amor a Ciudad Madero.
Y lo que debe suceder.
Ningún gobierno municipal, estatal o federal debe sentirse amenazado por la competencia política. Al contrario, la competencia fortalece la democracia y obliga a rendir mejores resultados, lo que preocupa es que cuando desde el poder se percibe a cualquier voz con capacidad de crecer, está en riesgo de ser vigilado y difamado a través de sus páginas de Facebook.
Lo delicado es que esta dinámica no sólo exhibe una disputa interna.
También pone sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿hasta qué punto los recursos, el tiempo y la energía de las instituciones públicas están siendo utilizados para gobernar o para administrar una sucesión anticipada?
La ciudadanía no eligió un gobierno para organizar -reelecciones- candidaturas futuras.
Lo eligió para resolver problemas presentes.
La percepción que ya se ha instalado en Ciudad Madero, es la de una clase política más ocupada en la disputa del poder que en el ejercicio del gobierno.
Cualquier parecido de lo que ocurre en otros municipios como Victoria, Reynosa y Matamoros no es mera coincidencia. Es el hartazgo ciudadano a los malos gobiernos y a las pretensiones nefastas de perpetuarse en el poder con la última oportunidad de reelección constitucional o heredar el poder a quien cubra las mugrosas espaldas.
Nos vemos por Tamaulipas…

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